Investigadores de la Universidad de Washington han analizado sistemas astronómicos que cuentan con planetas potencialmente habitables, pero con climas poco predecibles e inclusive salvajes.

El estudio, dado a conocer en la revista “Astrophysical Journal”, explica que esos planetas podrían haber experimentado un impulso gravitacional de un mundo compañero, tan significativo, que pudo haber obstaculizado la aparición de formas de vida en ellos, o bien, extinguir el fenómeno de la vida de haber iniciado ya.

Los niveles del caos derivado de estas alteraciones gravitacionales, pueden variar de mundo en mundo. Por ejemplo, hay planetas con órbitas circulares y otros con órbitas tan dilatadas que podrían impactarse con su astro, lo que causaría en ellos, cambios climáticos extremos y salvajes.

Por medio de un comunicado, la Universidad de Washington explica que, ciertas fuerzas que se repiten varias veces, como empujones gravitacionales, se presentan en los mismos lugares de la órbita de los planetas alrededor de una estrella y sus efectos se incrementan paulatinamente a lo largo del tiempo.

De esta manera, esas fuerzas gravitacionales pueden alterar a un mundo en la zona habitable de su astro, es decir, la zona espacial a su alrededor que es conveniente para que un mundo rocoso cuente con agua líquida, lo cual es uno de los condicionantes básicos para la aparición de la vida.

La científica responsable de esta investigación, Rory Barnes, ha denominado a estos planetas “Tierras caóticas” y aconseja no desperdiciar excesivo tiempo y esfuerzo en la búsqueda de vida en esos mundos. Pero el comportamiento astronómico mencionado- con respecto a mundos de un mismo sistema planetario-, no es la única condicionante en la inhibición orbital.

Barnes también ha analizado la denominada “inclinación mutua”, que se refiere a la colocación en ángulos encontrados de dos planetas en lo profundo del espacio. Los mundos de nuestro Sistema Solar se hallan todos en un mismo plano espacial. Sin embargo, no todos los sistemas de mundos tienen esa tendencia.

Barnes ha indagado sobre las inclinaciones que tienen diferentes mundos y lo que concluyó es que hay diminutas alteraciones, cuando esos planetas tienen una coincidencia en sus órbitas y esto deriva en que tales mundos exhiban extraños comportamientos, como voltearse por completo y luego volver a su posición inicial. Si tales fluctuaciones son pequeñas, estos planetas cuentan con relativas posibilidades de tener vida.


#Investigación Científica