Científicos del CSIC han hallado pequeños restos de metilsiloxanos cíclicos volátiles en zonas del suelo, vegetación, fitoplancton y kril en diferentes partes del territorio antártico.

La revista Environmental Science and Technology, en un artículo reciente, detalla estos estudios y proporciona una hipótesis acerca de cómo tales químicos terminaron en una región tan distante del globo.

Estas sustancias, por lo general, se encuentran en productos de higiene personal, en especial en aquellos orientados a proporcionarles una textura cremosa y tersa. Estudios previos habían señalado que tal vez se degradan al evaporarse en la atmósfera, por lo cual este nuevo descubrimiento es bastante sorpresivo.

El grupo de especialistas emprendió su estudio luego de detectar los metilsiloxanos cíclicos volátiles hace seis años, tras haber recopilado muestras en los Pirineos y cuestionarse cómo habían ido a parar a parajes tan apartados. Para comprobar este fenómeno, los científicos viajaron hasta la Antártida y tomaron muestras del terreno y vegetación de diez ubicaciones distintas en el conjunto insular Shetland del Sur. También consiguieron restos de fitoplancton y krill de 11 sitios diferentes en las proximidades de estas islas.

Los investigadores piensan que las cremas y lociones que se aplican en la piel, luego de ser aplicadas, se evaporan y mantienen en la atmósfera, donde, a la postre, se mezclan con las precipitaciones de nieve. Conforme la nieve caída en la tierra se derrite, los químicos se internaron en el terreno y luego fueron absorbidos por las plantas o terminaron diluyéndose en el mar, donde los asimiló el fitoplancton o e krill.

Hasta la fecha, los científicos encargados del estudio no pueden ofrecer una explicación acerca de por qué los metilsiloxanos cíclicos volátiles no se descomponen en la atmósfera, al entrar en contacto con los altamente reactivos radicales de hidroxilo, lo cual era lo que casi todos los especialistas creían que les sucedía.

En última instancia, el equipo de expertos dedicados a esta investigación no considera que esos químicos impliquen algún peligro para la ecología, aunque esto último no ha sido comprobado. Y es que no se han llevado a cabo los estudios suficientes acerca de las consecuencias que tienen esas sustancias al dispersarse en el medio ambiente. Hay que tomar en cuenta que hasta que se presentó este hallazgo, los especialistas no se habían cuestionado si los metilsiloxanos cíclicos volátiles podían transformarse en un problema. #Ecología