Las langostas, arañas y mariposas descienden de un animal denominado 'Yawunik kootenayi'. Era una criatura marina que tenía dos pares de ojos y largos apéndices que habitó en los mares hace aproximadamente 508 millones de años.

El fósil fue hallado por un grupo multinacional de expertos dirigido por paleontólogos de la Universidad de Toronto y otras instituciones científicas. El Yawunik kootenayi es la primera especie inédita que se detalla en el sitio Marble Canyon, ubicado en Burgess Fhale, un conocido yacimiento de fósiles en Canadá.

El Yawunik, impresionante langosta depredadora, poseía extensos apéndices en su parte frontal, los cuales eran similares a las antenas de los modernos camarones y escarabajos. Pero los apéndices del Yawunik estaban integrados por tres grandes garras, dos de las cuales estaban dotadas de agudos dientes, con ellas lograba este prehistórico depredador capturar a otros animales.

Cedric Aria, de la Universidad de Toronto, principal responsable del estudio, comenta que este animal ha ampliado la visión que se tenía de las prácticas depredadoras y las características anatómicas de los artrópodos primitivos, ancestros de las modernas langostas y arañas.

Aria apunta que el Yawunik exhibía las características de los artrópodos con un segmentado cuerpo, apéndices articulados y exoesqueleto. No obstante, carecía de algunas particularidades más avanzadas, las cuales están presentes en los grupos que llegaron evolucionados hasta nuestro tiempo.

A juicio de Aria y sus colegas, el Yawunik pertenecía al llamado grupo madre de los animales artrópodos. Las conclusiones de esta investigación fueron publicadas en un reciente número de la revista "Paleontology".

En este trabajo se ofrecen evidencias de que esta feroz langosta podía movilizar sus apéndices hacia adelante y hacia atrás. Al nadar los llevaba bajo su cuerpo y al atacar los extendía por completo. Por otra parte, los flagelos que se desplegaban desde la punta de sus garras, volvía a los apéndices frontales del Yawunik de los más sofisticados que han tenido los artrópodos registrados.

Aria puntualizó que, a diferencia de los crustáceos o los insectos modernos, el Yawunik no tenía apéndices extra en la cabeza, modificados de manera específica para procesar su alimento. El desarrollo evolutivo de esta especie se manifestó principalmente en una mezcla de adaptaciones en el apéndice más frontal de este animal prehistórico, tal vez porque estas adaptaciones eran más sencillas de adquirir. #Investigación Científica #Descubrimientos