Cuando se piensa en criaturas con la habilidad de confundirse con su ambiente, por lo general se menciona al camaleón. No obstante, este reptil tiene importantes rivales en el mar; el calamar es uno de estos animales y en términos generales toda la familia de los cefalópodos. Se trata de unas 700 especies, que incluyen sepias, nautilos, calamares y pulpos.

Estos calamares exhiben recursos defensivos extraordinarios. Pueden ocultarse en su entorno al grado de no poder ser observados, ni siquiera con detectores de radiación infrarroja.

Los cefalópodos tienen una especial habilidad para lograr pasar inadvertidos. De este modo evitan ser devorados y pueden alimentarse de mejor manera, cazando a sus presas sorpresivamente.

La piel de los cefalópodos, de acuerdo a su estructura, cuenta con capacidades para ocultarse difíciles de superar. Entender la manera en que lo consiguen, en especial sus asombrosos cambios cromáticos en la zona observable del espectro electromagnético, ha sido una de las metas de una reciente investigación. Pero el núcleo de este estudio, dirigido por Alon Gorodetsky, es concentrarse en la señalización infrarroja, misma que se usa para detecciones en ambientes oscuros y en diferentes usos militares e industriales.

Ciertas células pigmentarias denominadas iridocitos, son las encargadas de esta inmediata modificación de color de los cefalópodos, capaces de imitar la coloración del ambiente en que se encuentran, además una proteína esencial en esta dinámica de la modificación de la piel del calamar ha servido para crear adhesivos de invisibilidad.

Aun cuando suena a ciencia ficción, no es así, ya que hay muchos potenciales usos tras esta investigación. Por ejemplo, se espera que los soldados alguna vez lograrán pasar inadvertidos aún a las cámaras infrarrojas. Gorodetsky y sus colaboradores alteraron genéticamente bacterias para generar reflectina y a continuación recubrieron cubrieron una superficie con esa proteína. El objetivo de los investigadores era propiciar alteraciones parecidas a las de los iridocitos.

Al final, los investigadores fabricaron películas de reflectina en sustratos poliméricos, esto es, la cinta adhesiva que se puede hallar en cualquier casa. Dicha cinta puede pegarse a diferentes superficies, incluyendo prendas de ropa, como uniformes y bajo una cámara de infrarrojos cambia su forma al estirarse. De esta manera se oculta en el entorno y puede ofrecer grandes aprovechamientos para fines militares o de seguridad. #Investigación Científica