Las aguas del Océano Antártico son el hogar de variadas especies capaces de soportar bajas  temperaturas, muy próximas a la congelación. En promedio, estas profundidades oceánicas registran entre -1.8 y 2 grados centígrados durante todo el año.

Temperaturas tan frías derivan en la desaceleración de las funciones orgánicas y las dinámicas bioquímicas de ciertas especies, al grado que no pueden moverse, escapar o conseguir sus alimentos. Pero las gélidas temperaturas también afectan el suministro de oxígeno, desde los pigmentos sanguíneos hasta los tejidos corporales.

Para sobrevivir en este ambiente los animales subacuáticos de la Antártida, se valen de diferentes tácticas encaminadas a garantizar su supervivencia. En lo que se refiere a los peces, estos son capaces de controlar el abastecimiento de oxígeno en su organismo, por medio de la hemoglobina, un pigmento sanguíneo.

No obstante, hasta la fecha se desconocía cómo lograban lo anterior los pulpos antárticos en gélidos entornos submarinos. Una reciente investigación desarrollada por científicos australianos y alemanes, ofrece pruebas de que la llamada hemocianina, un pigmento azuloso, optimiza los mecanismos del pulpo antártico para suministrar oxígeno a sus tejidos a muy bajas temperaturas.

Se trata de una proteína que está incluida en el torrente sanguíneo de ciertos arácnidos, moluscos y crustáceos y tiene el mismo cometido que la hemoglobina de los animales vertebrados, al suministrar oxígeno a los tejidos corporales. No obstante, incorpora cobre en lugar de hierro, lo cual causa que la tonalidad característica de la hemocianina sea azul, en logar de roja.

El principal responsable de la investigación es Sinc Michael Oellermann, científico de un instituto alemán para la investigación polar y marina. El experto señala que los pulpos antárticos pueden ajustar su hemocianina, de tal manera que continúa liberando el oxígeno indispensable para los tejidos, incluso a los cero grados centígrados.

Los pulpos cuentan con tres corazones y venas capaces de contraerse para bombear el líquido circulatorio de artrópodos y moluscos, entre otras especies, denominado hemolinfo. Este último se encuentra enriquecido con el oxígeno que se transporta en la hemocianina.

La investigación desarrollada por Sinc Michael Oellermann y sus colaboradores demostraron que los pulpos antárticos (Pareledone charcoti), cuenta con más hemocianina en el torrente sanguíneo, que otras especies de pulpos. Los expertos piensan que esas altas concentraciones de pigmentos en la sangre son beneficiosas para garantizar el oxígeno indispensable en la corriente sanguínea al estar en aguas heladas.

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