Gracias al telescopio Hubble se ha obtenido la evidencia más clara de un mar subterráneo de agua salada, en la mayor luna joviana.  Hallar agua en forma líquida es uno de los objetivos esenciales en la investigación de planetas potencialmente habitables más allá de nuestro mundo. Se trataría de planetas con características naturales que los harían aptos para albergar la vida, por lo menos tal y como la comprendemos.

Los científicos consideran que este océano oculto bajo tierra, de la luna Ganímedes, tiene más agua que todos los mares y océanos de nuestro planeta juntos. John Grunsfeld, de la Dirección de Misiones Científicas de la #NASA, comenta que este hallazgo abre un parteaguas en la investigación astronómica y hace patente lo que el Hubble es capaz de conseguir. Grunsfeld destaca que, en sus 25 años de existencia, el Hubble ha logrado numerosos hallazgos científicos en nuestro propio Sistema Solar.

En este caso en específico, un gran océano ubicado bajo la gélida corteza de Ganímedes permite albergar grandes esperanzas de que tenga vida extraterrestre, afirma este mismo científico de la NASA.

Ganímedes es el satélite natural de mayor tamaño en el Sistema Solar y el único cuerpo espacial en su tipo, que cuenta con un campo magnético propio. Este último propicia la aparición de auroras, las cuales se presentan como enormes cintas de brillante gas, electrificado y caliente, en zonas cercanas a los polos de esta luna joviana. En cuanto el campo magnético de Ganímedes se altera, las auroras de este lejano mundo también lo hacen, exhibiendo un balanceo hacia adelante y hacia atrás.

Fue precisamente tal singular balanceo de dos auroras, captado gracias al Hubble, el que llevó a los científicos a descubrir que existe un vasto cuerpo de agua salada debajo de la helada corteza de esta luna jupiterina, la cual altera su campo magnético.

Los astrónomos tuvieron la sospecha de que Ganímedes podía esconder un mar enorme en los años 70 del siglo XX. Posteriormente la sonda Galileo de la NASA, en el 2002, logró medir el campo magnético de esta luna. De tal modo se obtuvieron mejores evidencias para apoyar esa misma sospecha. La comprobación final, gracias al telescopio espacial Hubble, se logró con el uso de luz ultravioleta.

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