Voceros del gobierno de Luisiana, en los Estados Unidos, dieron a conocer que una mortal bacteria logro salir de un complejo de alta seguridad en un centro de experimentación de aquella nación norteamericana.

De acuerdo a un reporte del diario "USA Today", los expertos afirman que el escape de la bacteria Burkholderia pseudomallei, del Centro de Investigación de Primates de Tulane, localizado a 80 kilómetros de la ciudad de Nueva Orleans, no implica riesgo alguno para los estadounidenses, si bien el alcance real de esta contaminación sigue estando sin determinar.

El germen, procedente del norte del territorio australiano y el sudeste de Asia, es capaz de transmitirse a los animales y las personas al contacto con el terreno o agua polucionada. Los expertos califican a la Burkholderia pseudomallei, como un agente bioterrorista de riesgoso potencial.

El evento posiblemente se presentó el pasado mes de noviembre en el complejo mencionado, cuando los investigadores estaban dedicados a la obtención de una vacuna contra la Burkholderia. Los especialistas aseguran que el microorganismo no ha sido hallado en zonas al aire libre cercanos al complejo.

Sin embargo, se sabe que cuatro monos que estaban en jaulas al aire libre se contagiaron de esta peligrosa bacteria y dos de ellos eventualmente fallecieron. Así también, un inspector del gobierno estadounidense se enfermó tras acudir a las instalaciones, si bien no se aclaró si esta persona estuvo expuesta al germen de manera previa a su visita, en alguna de sus travesías por el extranjero.

Andrew Lackner, el director del centro de investigación, afirmó que un total de 39 muestras tomadas el terreno y 13 muestras de cuerpos de agua cercanos al complejo, han sido objeto de cuidadosos análisis, sin que pudiera encontrarse evidencia alguna de la Burkholderia.

No obstante, de acuerdo a lo reportado en el USA Today, esas muestras no fueron suficientes como para hacer a un lado la amenaza de esta letal bacteria. Esto se explica por el hecho de que se trata de un microorganismo muy difícil de detectar.

Los responsables de la investigación señalaron que los estudios al respecto deben de continuar. Un especialista en bioseguridad, Richard Ebright, afirmó que revela mucho el que las autoridades no hayan sido capaces de dar cuenta de cómo pudo haber ocurrido la fuga de la bacteria. Esto es lo que vuelve al asunto más preocupante.