Una de las máquinas de investigación científica más formidables de la Tierra, está de nueva cuenta en actividad. Pero ahora llega más potente y con objetivos más ambiciosos, todos ellos relacionados con el esclarecimiento de importantes enigmas de la nueva física. Se trata del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) de la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN).

Luego de estar dos años en reparaciones, este jueves ha entrado en una nueva etapa de actividad el enorme acelerador de partículas. Rolf Heuer explicó en una mesa de prensa, que en dos semanas nuevos chorros de partículas estarán recorriendo el LHC y en aproximadamente sesenta días, las colisiones alcanzarán un nuevo record de potencia: 13 TeV.

A lo largo de estos dos años los técnicos del LHC han realizado reemplazos y mejoras en este formidable acelerador de partículas. En específico se han reemplazado 18 de los 1232 superconductores especiales, imanes dipolos, que permiten el flujo de partículas ir el LHC, por cuestión de desgaste.

También han sido optimizadas más de 10 mil conexiones eléctricas entre los mencionados imanes, utilizando shunts, las cuales son piezas metálicas que ofrecen un recorrido alterno para la corriente de aproximadamente 11 mil amperios, lo cual hace que no se pierda la conexión en el caso de alguna falla.

Con todas estas adecuaciones y mejoras, los operadores del LHC intentarán expandir las fronteras de la física contemporánea. En general lo que se buscará una vez que el acelerador de partículas llegue a su máximo rendimiento, es estudiar las partículas exóticas. Ciertas teorías se enfocan en partículas que podrían existir pero que no pueden ser detectadas, porque no interactúan con las fuerzas electromagnéticas del cosmos.

Pero el LHC también tratará de encontrar la esquiva y misteriosa materia oscura. Los científicos piensan que esta clase de materia podría incluir partículas supersimétricas, que son compañeras de las presentes en el modelo convencional de la física moderna. El LHC al llegar a su máximo nivel de actividad, podría resolver finalmente esta cuestión.

Otras teorías que se intentaran comprobar o mejorar con la ayuda del acelerador de partículas del CERN, son las de la posible existencia de partículas más pesadas de las estándar pero en otras dimensiones del cosmos; la también enigmática antimateria, y el plasma de gluones y quarks que existía en el universo, poco después del Big Bang. 

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