Tras un par de años de reparaciones, el acelerador de partículas más grande del mundo se prepara para su reactivación y así seguir desentrañando los enigmas del universo cuántico.

De entre los objetivos principales que se tienen con esta nueva etapa de actividades del LHC del CERN, en Suiza, sobresale la búsqueda de la materia oscura y otros enigmas similares de la física contemporánea.

Hace dos años, luego de haberse logrado el formidable descubrimiento del bosón de Higgs, una de las piedras de toque del modelo convencional de la física moderna, el LHC fue apagado, para ser objeto de distintas reparaciones.

Tras dos años de estar en reacondicionamiento, el enorme acelerador de partículas regresa con sus sistemas ampliados y optimizados. En esta nueva etapa que ya comienza, el LHC podrá alcanzar velocidades de colisión de 13 teraelectronvoltios, lo cual casi es el doble de la potencia que tenía anteriormente de sólo 7 teraelectronvoltios. De manera que, en términos tecnológicos, estaría listo para asomarse a ámbitos nunca antes vistos del universo cuántico.

Ni siquiera las principales eminencias de la física actual se han atrevido a predecir lo que este mejorado LHC podría hallar en sus investigaciones. Científicos como Rolf Landua, colaborador del CERN, ya habla de una posible "nueva física", a partir de los datos que se obtendrán en esta nueva etapa de funcionamiento del LHC.

Y aunque la materia oscura se perfila como uno de los objetivos prioritarios de investigación para los científicos responsables del acelerador de partículas, también hay otros desafíos fascinantes. Ese es el caso de neutralino, una partícula de extraña manifestación que los físicos han pensado como uno de los constituyentes esenciales de la materia oscura.

No menos intrigante es la posible existencia de las partículas supersimétricas. Esta teoría explica que el cosmos tiene en su trasfondo una especial simetría y así las propiedades de dos familias elementales de partículas, los bosones y los fermiones, estarían relacionados directamente. De manera que, si esta teoría está en lo cierto, las partículas de cada una de las familias tendría su compañera supersimétrica en la otra familia.

Si el acelerador de partículas LHC del CERN consigue comprobar de manera experimental la teoría de la supersimetría, podrían ser resueltos algunos de los principales dilemas de la física actual y además se tendría un marco más completo para intentar responder al enigma de la elusiva materia oscura.