A inicios del 2012, un artículo incluido en la revista "Nature" afirmaba que G2, una nube de gas tres veces más grande que nuestro planeta y que fue hallada una década antes en la zona central de la Vía Láctea, se encaminaba de manera directa hacia Sagitario A*, un colosal agujero negro que se encuentra en el corazón de nuestra galaxia.

Desde entonces, grupos de astrónomos de todo el orbe monitorearon la trayectoria de esa enorme nube hacia lo que se consideraba su destrucción ineludible. Al parecer sería la primera ocasión que los astrónomos tendrían la oportunidad de estudiar en directo, un agujero negro devorando un objeto espacial.

El máximo acercamiento de la nube G2 al agujero negro Sagitario A*, se dio en mayo del 2014 pero, para sorpresa de los científicos, este objeto logró sobrevivir a su choque con el agujero negro. La comunidad astronómica estaba asombrada ¿Cómo pudo pasar algo así? ¿De qué manera G2 logró resistir a las voraces fuerzas gravitatorias de Sagitario A*? Este último agujero negro tiene un diámetro de 44 millones de kilómetros y su masa es de cuatro millones de veces las del Sol terrestre.

Recientemente un equipo de astrónomos del Observatorio Europeo del Sur (ESO) confirmó que G2 no solamente logró sobrevivir, sino que continúa teniendo una forma muy compacta y no sufrió deformación alguna por la intensa gravedad de Sagitario A*. Por lo que respecta a este último, no parece haber experimentado un aumento en su actividad.

Usando el Very Large Telescope del ESO, los astrónomos han averiguado que G2 en realidad no era una nube de gas convencional. Ahora se considera que es un joven astro en crecimiento, absorbiendo el material cósmico que encuentra a su paso. Si G2 hubiera sido una nave de gas ordinaria, Sagitario A*, ubicado en el centro de nuestra galaxia, debería haberla dispersado, consumiendo casi toda su materia y lanzando a la vez emisiones de energía como consecuencia de este fenómeno. Pero no ocurrió de esa manera.

Mediciones posteriores revelaron que la nube de gas rodea un objeto de mayor masa y densidad. El líder de la investigación, Andreas Eckart, de la Universidad de Colonia, afirmó que la conclusión a la que llegaron fue que G2 se trataba de una joven estrella oculta entre gas y polvo. #Investigación Científica