Expertos de varias instituciones universitarias buscarán en el 2016 evidencias del surgimiento de la vida en la Península de Yucatán, así como también novedosos datos acerca de la desaparición de los dinosaurios.

Será una ambiciosa expedición submarina emprendida por investigadores de cuatro universidades diferentes. El presupuesto estimado para este estudio, dedicado a explorar el cráter de Chicxulub, será de 10 millones de dólares.

Dos objetivos serán los prioritarios para los científicos participantes de la investigación: obtener más indicios acerca de la aparición de la vida en la península yucateca y nuevas evidencias de la desaparición de los dinosaurios.

Uno de los responsables de la investigación, Sean Gulick, de la Universidad de Texas, comentó en la ciudad de Mérida que la expedición que él dirigirá en el cráter Chicxulub intentará hallar soluciones a dos importantes enigmas científicos, en el lugar donde hace 65 millones de años se dio el impacto de un enorme meteorito sobre nuestro planeta.

Gulick comentó pretenden obtener muestras de rocas en distintas zonas del cráter, para comprender cómo los seres vivos lograron recuperarse luego del acontecimiento devastador de la caída del meteorito, mismo que ocasionó un fenómeno de extinción masiva en la Tierra.

También colaborarán en esta expedición científica al cráter Chicxulub investigadores mexicanos, como por ejemplo geofísicos de la UNAM y expertos de la Universidad Autónoma de Yucatán. Precisamente de esta última institución es la doctora Ligia Pérez-Cruz, quien forma parte de tan importante estudio.

Pérez-Cruz considera que lo más relevante será analizar cómo ha variado el entorno climático durante las sucesivas etapas geológicas, cada una de ellas identificable en las distintas capas de la tierra. Como parte de este estudio se efectuará una perforación a unos 40 kilómetros de las costas yucatecas, en el norte de la península.

El ámbito de la investigación está frente al puerto de Progreso y se usará una plataforma de tres soportes que se levantarán sobre las lajas del fondo marino mientras se alcanza la profundidad de 1,500 metros que tienen proyectada los científicos.

El material extraído se ubicará en torno al hueco a fin de que no se vea afectado el ecosistema local. Los expertos demorarán aproximadamente un año en estudiar las rocas que se logren recopilar en la expedición. Posteriormente las conclusiones serán publicadas en medios especializados. #Investigación Científica