Una de las principales restricciones que se tienen al desarrollar estaciones astronáuticas y otras instalaciones espaciales, es el tamaño de los elementos que se pueden manejar estando en órbita. Llevar a estas alturas materiales y equipos es casi incosteable. Recientemente se ha planteado una asombrosa solución: robots con forma de araña, capaces de construir estructuras en el espacio.

Pero la referencia a las arañas no es algo gratuito. Este proyecto de la agencia espacial estadounidense se denomina precisamente "SpiderFab" y su propósito es el diseño de robots capaces de construir con materias primas en estructuras variadas para fines astronáuticos. El sistema utilizado es similar a la impresión 3D.

Cada uno de estos autómatas tiene ocho extremidades y un cabezal en donde se producen filamentos de fibra de carbono y otros materiales útiles para estos mismos fines. Los robots araña de la #NASA producen estas fibras a una intensidad de cinco centímetros cada minuto.

Tras unir cada uno de estos filamentos, los robots arácnidos podrán crear con ellos estructuras de gran tamaño, soportes para paneles, antenas y membranas para ser usadas como muros. Estos autómatas de vanguardia están siendo fabricados por una firma privada denominada Tethers Unlimited, la cual recibe apoyos económicos de la agencia espacial estadounidense.

Directivos de Tethers Unlimited esperan iniciar las pruebas en el espacio del funcionamiento de estos robots araña en menos de dos años. De acuerdo a Robert Hoyt, líder científico y principal directivo de Tethers, lo positivo de este proyecto no se limita solo a lo económico.

La construcción de estructuras en órbita implica un procedimiento más rápido y sencillo de lo que podría suponerse, puesto que no deben de ser diseñadas para soportar las duras condiciones de un lanzamiento, no para adaptarse al reducido espacio de una nave de las actuales.

Si este plan impulsado por la agencia espacial estadounidense sigue adelante, los robots arácnidos diseñados por Hoyt y sus colaboradores estarían funcionando, construyendo bases espaciales y otras instalaciones astronáuticas en menos de diez años.

Lo que busca Hoyt es hallar una alternativa a los modelos actuales de construcción espacial, en donde todo debe de ser construido y ensamblado en la Tierra, antes de finalmente ser llevado al espacio. Todo ello es demasiado lento, poco práctico y escasamente productivo.