A comparación de sus parientes lejanos, los elefantes modernos, los mamuts lanudos eran animales que habitaban en entornos de bajas temperaturas, tenían grandes capas de grasa corporal y orejas de pequeño tamaño, las cuales conservaban la pérdida de calor a niveles mínimos.  

Por primera ocasión, los investigadores han logrado catalogar de modo exhaustivo los centenares de alteraciones genéticas que hicieron surgir las diferencias entre ambas especies. El estudio en cuestión, ha revelado cómo es que los mamuts lanudos (Mammuthus primigenius) tuvieron un singular desarrollo evolutivo a partir de cierto ancestro que tuvieron en común, con los elefantes asiáticos (Elephas maximus).  

Los especialistas señalan que, esta catalogación de modificaciones genéticas, podría servir como procedimiento para la creación de elefantes capaces de vivir en ambientes similares al siberiano. Beth Shapiro, experta en genética de la Universidad de California, asegura que esos son los genes que se requieren para modificar el genoma de un elefante y así crear cualquier animal, en específico un elefante capaz de habitar en un  ambiente de bajas temperaturas. 

Shapiro, una de las autoras de esta investigación, afirma que el proyecto, aun cuando ha sido calificado como extravagante, ya está en marcha, si bien en una fase bastante temprana, en un complejo experimental de Boston. El primer genoma de mamut lanudo se dio a conocer en el 2008, pero tenía demasiadas fallas como para identificar con facilidad en qué se distinguía de los elefantes modernos. 

Otras investigaciones más recientes han logrado individualizar los genes de un mamut para inspeccionarlos de manera más minuciosa y así determinar las alteraciones genéticas que permitieron a estos mamíferos prehistóricos desarrollar más capas de grasa corporal y más proteínas de hemoglobina, las cuales llevan consigo oxígeno para tolerar mejor los ambientes de baja temperatura.   #Investigación Científica

De modo que en este reciente estudio, dado a conocer en el sitio web 'bioRxiv.org', se logró la secuenciación de los genomas de tres paquidermos asiáticos modernos y dos mamuts lanudos de los tiempos prehistóricos. Uno de ellos falleció hace 20 mil años y el otro hace 60 mil. Los científicos encontraron entonces más de 1.4 millones de letras de ADN que se diferencian entre ellas y que ocasionan modificaciones en la secuencia de 1,600 genes encargados de la codificación de proteínas.