Se trata de uno de los fósiles de mayor antigüedad jamás encontrados. Los expertos opinan que data de hace 500 millones de años. Y lo mejor de todo es que este cerebro fósil ha servido para comprender cómo aparecieron las primeras cabezas de los animales. 

Las conclusiones de una investigación desarrollada en la Universidad de Cambridge, difundidos recientemente en la revista “Current Biology”, señalaron como un factor clave en el desarrollo evolutivo desde los cuerpos blandos a los duros, en los antepasados más primitivos de los artrópodos. Este grupo zoológico incluye a las modernas arañas y crustáceos. 

La investigación se concentró en dos clases de ancestros de los artrópodos: un trilobites de blando cuerpo y un raro animal similar a un submarino. Los científicos detectaron que una dura cubierta, denominada “sclerite” y detalles anatómicos como un ojo en la zona posterior de sus cuerpos, se conectaban por medio de terminaciones nerviosas desde la zona delantera del cerebro. Esto es parecido al modo en el que se presenta la visión en los artrópodos del presente. 

Los resultados del estudio propiciaron novedosas comparativas con los anomalocarídidos, un grupo de criaturas marinas depredadoras de aquellos tiempos ancestrales. En estos seres los investigadores también hallaron similitudes parecidas entre el sclerite y una dura cubierta en el área superior de la cabeza. De manera que se pudo identificar un origen compartido. 

El cerebro analizado por los investigadores es el más completo que ha sido hallado en las colecciones del Institución Smithsonian en Washington, USA y del Museo Real de Ontario, Canadá. La pieza en cuestión fue hallada en la región de Burgess Shale en territorio canadiense, una de las zonas más ricas en fósiles del periodo cámbrico. Cabe mencionar que el descubrimiento de tejido cerebral presente en registros fósiles no es muy frecuente.  #Investigación Científica

El científico Javier Ortega-Hernández, de la Universidad de Cambridge, aseguró, al analizar este cerebro fósil de Burgess Shale, que las cabezas de han tornado más complejas con el transcurso de los milenios. Pero lo que se está viendo en este extraño fósil es una posible solución a la cuestión acerca de cómo fue que los artrópodos modificaron sus cuerpos de blandos a poseedores de una gran dureza. A final de cuentas, este estudio nos ha proporcionado un mejor entendimiento acerca de los orígenes y el desarrollo evolutivo que siguió el grupo zoológico de los artrópodos.