Científicos  encabezados por las universidades de California y Yale, han logrado explorar el cosmos hasta los tiempos en los que contaba solo con el 5 por ciento de la edad que tiene en la actualidad. Allí han hallado una galaxia notablemente radiante, de una antigüedad de 13 mil millones de años. Las conclusiones de este estudio fueron publicadas en la revista Astrophysical Journal Letters y en ellas se detalla que se trata de la galaxia más lejana jamás detectada, lo cual estableció una nueva marca. 

La galaxia EGS-zs8-1 es uno de los objetos más masivos y radiantes del cosmos primitivo y fue detectado inicialmente gracias a sus singulares colores. Para ello se utilizaron capturas logradas con los telescopios espaciales Spitzer y Hubble de la agencia espacial estadounidense. Este reciente hallazgo se consiguió  gracias al moderno instrumento astronómico denominado MOSFIRE instalado en el telescopio Keck I de Hawái. Es un aparato diseñado para permitir el análisis de numerosas galaxias de manera simultánea.  

El estudio de galaxias a estas lejanías extremas y la detección de sus principales características, es una de las metas principales de la astronomía para la siguiente década. De este modo, las recientes observaciones realizadas a EGS-zs8-1, sirven para tener un mejor conocimiento del lejano período en el que el cosmos estaba pasando por importantes transformaciones. Por aquellos remotos tiempos, el hidrógeno  entre las galaxias marcó el cambio entre un estado muerto a uno ionizado. 

Rychard Bouwens, uno de los responsables del estudio, comentó al respecto que, al parecer los astros jóvenes en primitivas galaxias como EGS-zs8-1 se constituyeron como los más significativos propiciadores de esta dinámica denominada re-ionización. Por otro lado, el cálculo de la distancia a la que se encuentra EGS-zs8-1, también permitió saber que esta ancestral galaxia aún estaba haciendo nacer estrellas, a un rimo 80 veces más veloz que el de nuestra galaxia en el presente. 

El estudio encabezado por Bouwens también ha mostrado nuevas interrogantes. Ha servido para comprobar que las galaxias masivas ya estaban en las primeras etapas de la historia del cosmos y que sus particularidades físicas eran muy distintas de las galaxias que pueden observarse en torno a la Tierra en la actualidad.  #Investigación Científica

Los científicos cuentan ya con solidas evidencias de que los colores particulares de las primitivas galaxias, mismos que se observan en las fotografías del Telescopio Espacial Spitzer, tienen su origen por una vertiginosa gestación de astros masivos jóvenes, la cual se dio en un entorno de gas primordial entre estos cuerpos siderales