Escarabajos que alejan a los depredadores, bacterias que llenan de luces multicolores a las orugas y extraños hongos radiantes, son algunas facetas que tiene la bioluminiscencia. Esta última puede ser definida como la emisión de luz de un ser vivo con el objetivo de asegurar su propagación o sobrevivencia. Lo anterior es lo que explica John Lee, un especialista de la Sociedad Americana de Fotobiología. 

En numerosos casos no es muy claro cuál es el objetivo exacto de esa radiación luminosa, pero por lo común, es una luminosidad que no genera calor y que se produce dentro del organismo por medio de dinámicas bioquímicas en las que, en muchas ocasiones, tiene que ver una enzima, un elemento que posibilita determinadas reacciones químicas, llamada luciferasa.  

Justo eso es lo que se presenta en las luciérnagas, una clase de escarabajo que emite brillos verde-amarillentos desde su abdomen para atraer parejas potenciales. También es lo que acontece con los turistas en la ínsula de Vieques en Puerto Rico, quienes pueden darse “baños de luz, por la presencia en el agua de ciertos microorganismos fotosintéticos denominados diatomeas.  

Ángel Luque, experto en Biología Marina de la Universidad Autónoma de Madrid, menciona que en las profundidades del mar, la bioluminiscencia es usada para esconderse de los depredadores (cuando los depredadores ascienden desde lo hondo del mar y ven las siluetas de sus posibles presas contra la brillante superficie), para conseguir parejas y así reproducirse o bien para repeler ataques de animales depredadores.

Se sabe de algunos asombrosos casos de bioluminiscencia. Ciertos hongos radiantes hacen que se les aproximen los insectos para que estos últimos se encarguen de esparcir sus esporas; algunos escarabajos alejan a las criaturas que los acechan con rápidos destellos luminosos, e incluso se han reportado especies de lombrices radiantes. Pero sin duda que el caso más sorprendente es el de las bacterias que eliminan a ciertas orugas. Son microorganismos especializados en infectar diminutos gusanos denominados nematodos, que con frecuencia son devorados por las orugas.   #Investigación Científica

Cuando esto se presenta, tales orugas se transforman en auténticos “semáforos” ambulantes, que por lo general terminan siendo devorados por varios depredadores. De esta manera tanto la bacteria como el nematodo terminan garantizando su propagación en el ambiente. En los entornos de laboratorio, la bioluminiscencia ha sido estudiada en experimentos para hacer brillar algunos genes, o para hacer visibles en el agua ciertos microorganismos riesgosos.