Un grupo de investigadores encabezado por científicos de la Universidad de Uppsala en Suecia, ha hallado un novedoso microbio que se proyecta como una especie de eslabón perdido en el desarrollo evolutivo de las formas de vida más complejas.  

La investigación, dada a conocer recientemente en la revista “Nature”, ofrece una nueva manera de entender cómo fue que, hace miles de millones de años, las variedades de células complejas que integran los hongos, plantas, animales y humanos surgieron desde sencillos microbios.  

Los bloques elementales que conforman la vida en la Tierra son las células, pero en tanto que las células de las bacterias y otros gérmenes son diminutas y muy básicas, todas las formas de vida que son visibles, incluyéndonos a los humanos, por lo común están integradas por células de gran tamaño y de gran complejidad. 

El surgimiento de estas clases de células ha sido durante largo tiempo un enigma para los científicos, pero ahora estos investigadores de Uppsala han hallado un nuevo grupo de microorganismos, que se proyecta como un verdadero eslabón perdido en la dinámica evolutiva de las células elementales a las de mayor complejidad.  

A inicios de la década de 1970, el respetado profesor Carl Woese halló este extraño grupo de gérmenes, las arqueas y logró comprobar que integraba una rama separada del llamado árbol de la vida. Fue un descubrimiento que asombró al medio científico de aquel entonces.  No obstante que las células de las arqueas eran diminutas y sencillas, como las de las bacterias, los científicos hallaron que las arqueas estaban más vinculadas con los organismos poseedores de células más complejas, grupo denominado como los eucariotas.  #Investigación Científica

Lo que tiene asombrados a los investigadores desde hace muchos años es cómo pueden las células más complejas de los eucariotas, haber aparecido a partir de células sencillas como las que poseen las arqueas. Hace poco, el misterio parece hacerse aclarado un poco, con el hallazgo por parte de científicos de las universidades de Viena y Bergen de una nueva variedad de arqueas, las cuales fueron denominadas 'Lokiarchaeota', las cuales podrían ser ese eslabón perdido en el surgimiento de las eucariotas. El descubrimiento de estos extraños microbios se dio en las profundidades oceánicas.