El mar de fondo es un fenómeno meteorológico que consiste en el aumento anormal del tamaño y fuerza de las olas. A diferencia de los tsunamis, fenómenos causados por los movimientos sísmicos en el fondo del mar, el oleaje del mar de fondo se produce por fuertes vientos que logran que las olas salgan de las zonas en que se generaron.

El oleaje producido viajará grandes distancias, intensificándose conforme avanza debido a la masa de agua que arrastra, incrementando el tamaño de las olas de costa, o de aguas someras. Las características atmosféricas –como los ciclos de la marea (alta o baja), el oleaje natural de las costas o las bajas presiones– afectan la fuerza con la que se romperán al tocar tierra. El tamaño de las olas, que varía entre los 100 y 300 metros de altura, dependerá de la velocidad y el tiempo que tarden en encontrar alguna barrera así como de los cambios en el nivel de la línea de costa.

Dicho fenómeno recibe su nombre debido a que ‘lleva’ olas características de alta mar –de mayor altura y densidad–, a lugares bajos como las costas, donde las olas tienen características diferentes. En dicho sentido, el mar de fondo produce olas altas y aparentemente lentas, de gran cresta.

En entrevista con Notimex, Miguel Ángel Ahumada Sempoal, catedrático de la Universidad del Mar (Umar) Puerto Ángel, afirmó que pese a los estragos que trajo a las costas mexicanas, este fenómeno no es malo en sí mismo ya que trae beneficios a los ecosistemas marítimos pues “viaja en todas las direcciones, removiendo, revolviendo, mezclando y reciclando en un proceso de cambio de energía”.

Los oleajes del mar de fondo se forman en ‘zonas originadoras’ del océano Pacífico, especialmente entre el sur de Australia y el continente americano. La temporada de este fenómeno es entre mayo y noviembre, pero su nivel de afectación depende de otras variables.

En tal sentido, el Dr. David Alberto Salas de León – experto en oceanografía y docente del Instituto de Ciencias del Mar y Linología de la UNAM–, afirmó que cuando el fenómeno se suma a las condiciones marítimas locales puede llegar a producir oleajes anómalos y peligrosos, tal como los que en días pasados azotaron a las costas de Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Colima y Chiapas y que ahora amenaza a Quintana Roo: “el mar de fondo produce oleajes largos que mueven grandes cantidades de agua, que cuando llega a la costa se suma a las olas locales y entonces ya produce un oleaje anómalo”.

Por tanto, consideró necesaria la creación de una cultura de la prevención que ayude a los habitantes de las zonas afectadas y a sus visitantes a estar prevenidos ante tales eventualidades.

Las autoridades de Protección Civil de distintas entidades han emitido recomendaciones como no nadar en el mar, no cruzar ríos ni varados crecientes y no conducir en carreteras cercanas a las costas, entre otras. En un comunicado, la Conagua emitió una alerta para los estados del Pacífico sur, desde Chiapas hasta Guerrero, que seguirán siendo afectadas por el fenómeno a partir del martes 12 del presente.

#Crónica Guerrero #Cultura Michoacán #México