Investigadores de la danesa Universidad de Aarhus y el Instituto Tecnológico de Massachusetts han logrado identificar 74 exoplanetas localizados a cientos de años luz de nuestro planeta, orbitando alrededor de sus respectivos astros en patrones circulares, así como sucede en los mundos del Sistema Solar.

Estos planetas extrasolares orbitan 28 astros y tienen casi la mitad del tamaño de la Tierra. Las trayectorias circulares que exhiben contrastan mucho con las que tienen exoplanetas de mayor volumen. Estos últimos manejan trayectorias que los hacen aproximarse excesivamente a sus astros, para luego distanciarse en órbitas excéntricas y dilatadas.

El científico que encabeza este estudio, Vincent van Eylen, mencionó que hace dos décadas apenas, únicamente se sabía del Sistema Solar y por ello las únicas dinámicas orbitales de las que se tenían noticia eran circulares. Pero posteriormente las investigaciones se orientaron a buscar planetas extrasolares de gran tamaño y entonces se hallaron órbitas bastante  excéntricas.

Van Eylen observó además que existía entonces una cuestión pendiente de resolver acerca de si esta circunstancia también se presentaría en planetas de menor tamaño. Recientemente se ha descubierto que también en los mundos pequeños lo circular parece ser el patrón dominante.

Tal hallazgo es digno de interés desde muchos enfoques distintos. Por ejemplo, esta presencia predominante de órbitas circulares en los planetas de muchas estrellas, coadyuvaría a la posibilidad de hallar vida en mundos lejanos. Y es que los planetas con órbitas circulares podrían ser más aptos para la vida tal como la conocemos, por tener mejores condiciones para contar con estabilidad climática durante todo el año.

En contraste, un mundo con órbita de mayor excentricidad tendría alteraciones más radicales en su clima, al presentar distancias variables con relación a su astro.

Pero además, también hay que considerar lo que implica esta constante astronómica desde un enfoque más filosófico. La forma circular nos lleva a pensar en lo perfecto y lo cíclico (como la vida misma). El hecho de que numerosos planetas manejen órbitas circulares con respecto a sus astros, podría tomarse por una señal, un “aliciente” humanístico para investigar lo que nos rodea, menos como un universo de fuerzas, partículas y azar, y más como un comprensible cosmos, propicio para la vida en muchas maneras distintas.


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