El tema de los cigarrillos electrónicos ha polarizado el sentir de los diversos sectores sociales, dejando de un lado a quienes apoyan su uso en razón de un supuesto mal menor en fumadores, y por el otro a aquellos que consideran que son igual de dañinos que los cigarros convencionales.

Recientes estudios realizados por la organización Center for Environmental Health (CEH), en California, Estados Unidos, han dado a conocer que luego de realizar pruebas en casi un centenar de productos de 24 fabricantes de “e-cigarettes”, se encontró en 21 de ellos altos niveles de químicos cancerígenos en razón de 10 veces más del límite autorizado por las normas sanitarias y en otros 7 de hasta 100 veces más.

La organización sin fines de lucro anunció que demandará a estas compañías por la falacia en sus campañas de mercadotecnia, en las cuales anuncian sus productos con la leyenda de “inocuos para la salud”.

El incremento en el consumo y venta de los cigarrillos electrónicos ha sido notable gracias a la campaña gubernamental contra el tabaco convencional, y también porque no son clasificados como productos tabaqueros ni como elementos de uso terapéutico, lo que permite su comercialización indiscriminada.

Cigarrillos electrónicos salvarían millones de vidas

En contraparte, Robert West, maestro del University College de Londres y portavoz de un grupo de aproximadamente 50 científicos, pide a la Organización Mundial de la Salud (OMS) frenar la decisión de regular el consumo de este producto y permitir su libre comercialización.

En una carta enviada por el grupo a la OMS se argumenta: "Esto desalentaría a los fumadores que desean probar esos cigarrillos y perdemos una enorme oportunidad para reducir en todo el mundo el número de muertes relacionadas con el hábito de fumar".

Mientras tanto, en apoyo a su regulación, en Texas ha sido aprobada una ley que entrará en vigor el próximo primero de octubre y que prohíbe la venta de cigarrillos electrónicos a menores de edad. Quien transgreda la reglamentación se hará acreedor a una multa de hasta 500 dólares.

La medida es una respuesta al notable incremento del uso de los llamados “e-cigarrettes” entre adolescentes y también como una forma de prevención a futuros gastos de salud pública. #Educación #Cultura Ciudad de México #Investigación Científica