Cuando se trata de delimitar a un ser humano por ciertas características que definan su comportamiento así como sus emociones o afinidades, la tarea implica ir más allá de lo que se ve a simple vista. Normalmente, cuando se intenta realizar un perfil psicológico no sólo se utilizan las elecciones de la persona, por el contrario se colectan comentarios y perspectivas de quienes los rodean, se hacen entrevistas a profundidad y algunos estudios más especializados sobre la personalidad.

Sin embargo, esta ardua tarea ha sido brevemente delimitada por algunos científicos en la Universidad Carlos III de Madrid en colaboración con universidades de Barcelona, Rovira Virgili y Zaragoza. El estudio es un tanto arriesgado, no obstante define bastante certeramente en lo que nos estamos convirtiendo como seres humanos.

Las categorías son: “Envidiosos”, “Optimistas” “Pesimistas” y “Confiados”. Para poder estructurar este tipo de personalidades, los investigadores realizaron un estudio en el que participaron 541 voluntarios, los cuales se vieron involucrados en ciertos dilemas sociales que eran resueltos sólo con la colaboración de un equipo de trabajo con el fin de encontrar las mejores soluciones de forma conjunta.

Anxo Sánchez, uno de los principales colaboradores, comentó: "Se les pidió que participaran en parejas, estos pares cambiaron, no sólo en cada ronda, sino también cada vez que cambiaba el juego. Por lo tanto, la mejor opción era la de cooperar o, por el contrario, oponerse o traicionar, de este modo, pudimos obtener información acerca de lo que la gente hace en muy diferentes situaciones sociales".

El algoritmo que se creó a partir de los resultados de este experimento formuló las personalidades anteriormente mencionadas, siendo la mayoría de los voluntarios pertenecientes a los Envidiosos, que eran personas que actuaban conforme a la meta de ser el mejor que los demás a pesar de no lograr el objetivo principal de cada tarea.

En segundo lugar se encontraron los Optimistas, personas que lograban decidir en equipo, contribuyendo y pensando empáticamente en el bien no sólo de él mismo sino de sus compañeros. El siguiente puesto fue para los Pesimistas, estas personas trabajaban “solucionando” el problema escogiendo las alternativas que le parecían “menos malas” pues sabían que todo iba a resultar equivocado o problemático. Por último, los Confiados no anteponían el logro de la meta u objetivo (ganar o perder) ellos simplemente colaboraban como equipo sin importar el resultado.

Aunque no lo parezca, el mundo realmente se está volviendo carente de esencia, cada objetivo trazado en la mente humana se ve eclipsado por las altamente atinadas personalidades que arroja este estudio. Antes podíamos catalogar al ser humano de formas múltiples dado que había tenido que sufrir pesares más complicados y abstractos, ahora esa inteligencia y profundidad se ha perdido entre máquinas y dependencias a dispositivos fríos tal como nuestra alma.

No obstante, el hecho de que los optimistas aún existan y defiendan su puesto habla de que la humanidad conoce que está perdiéndose en la vanidad y el egocentrismo, hecho que quizá sea la esperanza de que volvamos a ser humanos profundos y auténticos, que piensan en el otro e intentan ayudar a alguien más que a sí mismos. #Psicología #Redes Sociales #Salud mental