Quien no haya borrado salvajemente una hoja de su cuaderno de matemáticas, frustrado por las continuas equivocaciones en sus cálculos, no ha tenido infancia. Y es que pareciera una broma cruel para aquellos a los que los números simplemente no se nos dan, pero este sufrimiento ya tiene nombre y origen.

Nuevamente remitiéndonos al manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM, por sus siglas en inglés) y siguiendo la temática de hacer todo conflicto un trastorno, nos topamos con la Discalculia¸ un trastorno que afecta la habilidad de adquirir destrezas matemáticas, ocasiona dificultades para entender conceptos numéricos, falta de comprensión intuitiva de los números y genera problemas para aprender hechos y procedimientos que involucren números.

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Los expertos opinan que las matemáticas pueden ocasionar que la gente que no sabe manejarlas se sienta estúpida, cuando uno está aprendiendo a desarrollarlas puede que sufra un periodo de ansiedad ante una tarea numérica, lo cual puede volverse un refuerzo negativo en nuestro cerebro en el que comenzamos a relacionar esta tarea con algo negativo, de lo que hay que alejarse. Consideremos también la poca motivación de los educadores para lograr que sus #Estudiantes sigan el paso, el ritmo acelerado al que desean que el estudiante aprenda, la presión social, que en ocasiones puede ser aún más fuerte que cualquier otra cosa, etc. Todos tuvimos un compañero o compañera que manejaba números como si de golosinas se tratase, tan fluido y tan natural que simplemente parecía de otro planeta. Sin embargo, a pesar de la vulnerabilidad a la que todos estamos expuestos cuando aprendemos matemáticas, existe un 6% de la población que en efecto sufre discalculia, llegando a desarrollar temores irracionales al observar o hablar de números e incluso periodos de confusión que impiden el razonamiento lógico de cualquier problema matemático sencillo.

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Según algunos estudios, este trastorno podría ser considerado como el primo hermano de la dislexia, pues tiene una influencia hereditaria importante, además de ser producida por otros factores como la memoria y el desarrollo de ciertas zonas del cerebro, ya sea dentro del vientre o en los primeros años de vida.

Se sabe que las personas que utilizan un mayor porcentaje del hemisferio izquierdo del cerebro cuentan con mayor facilidad para efectuar operaciones numéricas y razonamientos lógicos, mientras que aquellos que utilizan más el hemisferio derecho tienden a desarrollar la creatividad y las emociones, así como las actividades artísticas, por lo que podríamos relacionar este tipo de trastornos con el mal funcionamiento del hemisferio izquierdo.

Existen algunas características para detectar si alguien sufre de discalculia, como son:

  • Contar con los dedos a una edad madura.
  • Tener dificultades para hacer estimaciones sobre alguna cantidad aproximada.
  • Para contar de 10 a 1, tienen que contar de 1 a 10 primero y luego de 1 a 9 posteriormente de 1 a 8 y de 1 a 7.
  • Para contar de 10 en 10 a partir del número 70 dirían: “70, 80, 90, 100, 200, 300”.

Parecerían costumbres insignificantes, sin embargo y de acuerdo a los especialistas, esto refleja un severo conflicto para manejar las operaciones matemáticas.

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A pesar de lo anterior, se afirma que si este problema se detecta a tiempo aún puede remediarse con la correcta estimulación. #Educación #Salud mental