Conforme a todos los comentarios con tonalidad negativa a los que el nuevo gobierno de #Donald Trump se enfrenta, han ido surgiendo interrogantes dentro de todos los ciudadanos de Estados Unidos. De ellos, la comunidad científica ha levantado la voz ante los supuestos planes de censura que el presidente tiene para hacer a "America great again".

Sin embargo, lejos de todos los rumores que han surgido en torno a sus ideales en el ámbito de la #Ciencia, ya que la mayoría pareciera perjudicar el avance que había logrado, al menos durante el periodo presidencial de Barack Obama. Así pues, una de las principales cuestiones es referente al cambio climático y las innovaciones dentro del campo, ya que Trump ha afirmado no creer en el fenómeno, argumentando inclusive que es creación de China "para diezmar la producción en Estados Unidos"; un grave problema, ya que incita a pensar en una falta de conciencia sobre el medio ambiente y de esto, una situación perjudicial para el planeta.

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Por otra parte, también se encuentran aquellas acciones referentes a las restricciones de información que se planea realizar dentro de algunos campos de la ciencia, pues ahora, a fin de que los avances puedan ser publicados, primero tendrían que pasar la solicitud de prensa ante la Oficina de Asuntos Públicos, esto principalmente en el caso de la Agencia de Protección Ambiental. Lo que sólo es otra forma de censura y que siendo sinceros, queda muy por detrás de la actualidad informativa en que nos encontramos.

Ahora bien, ante las amenazas planteadas, los científicos han decidido levantar la voz y como respuesta han comenzado marchas, cartas firmadas para el resguardo de investigaciones científicas, charlas, etc. De aquí, uno de los movimientos, tendrá lugar el 22 de abril, que similar a la Marcha por la mujer, se realizará ahora la 'Marcha por la ciencia' y tomará las calles de Washington, D.

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C. con la esperanza de una afluencia masiva, así como la inclusión de movilizaciones en otros países.

Esta censura que en su tiempo han enfrentado otros países a manos de sus dictadores y que ahora le toca a Estados Unidos, no es una cuestión sencilla, por lo que enfrentarla sería cuestión de tiempo y paciencia. En caso extremo, la #Fuga de cerebros podría convertirse en una opción factible para la población, pero sólo nos resta esperar y observar ¿qué decidirá la comunidad científica si la situación no mejora?