Irving, fallecido a los 109, Helen, a los 110, Peter, a los 103 y Lee Kahn, a los 101, son los cuatro hermanos que sin tener hábitos particularmente saludables (Helen fumó por casi 95 años) o un trabajo sin estrés (Irving trabajó en la Bolsa de Neva York antes de 1929 hasta poco antes de morir), son un emblemático caso de longevidad extrema, que es objeto de estudio por parte de investigadores.

El médico Nil Barzilai, director del Instituto para la Investigación del Envejecimiento de la Escuela de Medicina Albert Einstein, en Nueva York, explica que el caso de los hermanos Kahn es un demostrativo de que los seres humanos somos capaces de vivir hasta los 110 años de manera saludable, y que existe un factor genético que determina esa capacidad.

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El proyecto de los Genes de la Longevidad, dirigido igualmente por el científico, estudia los genes de 670 personas que vivieron cien años o más. Otro factor que comparte esta población objeto de estudio, además de la longevidad, es que son judíos asquenazíes.

Aunque la mayoría de las personas que integran el grupo de estudios ya ha muerto, el proyecto, que comenzó en 1998, continúa en marcha porque el ADN de cada uno de ellos sigue siendo analizado en todas sus características.

Los estudios revelaron que al menos el 60% de los hombres y el 30% de las mujeres del grupo fumaron durante gran parte de sus vidas. Más de la mitad de grupo sufrían de obesidad y menos de la mitad realizaban algún tipo de ejercicio físico. Al parecer de Barzilai, estas personas tienen genes que los protegen.

Colesterol bueno y mutaciones

En el emblemático caso de los hermanos Kahn, el investigador comenta que poseían una mutación genética que se asocia a niveles más altos de colesterol bueno, y que además, esta mutación está presente en mayor cantidad entre las personas que tienen más de cien años que en cualquier otra edad.

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Esto hace concluir que quienes posean esa mutación, tendrán más altas posibilidades de vivir más allá de los cien años, independientemente del tipo de vida que lleven.

Crecimiento y edad

Otro hallazgo revelado por Barzilai a su paso por Madrid para inaugurar el Congreso Interdisciplinario de Genética Humana, es que en más de la mitad de los sujetos de estudio no funciona correctamente la hormona del crecimiento, característica más encontrada en las mujeres.

Esta relación entre la hormona del crecimiento y la longevidad, indica que las mujeres con baja cantidad de dicha hormona vivirán casi el doble que las que la tengan niveles más altos, resaltó Barzilai.

Estudio

El investigador pretende comenzar un estudio, con un grupo de 3 mil personas con edades comprendidas entre 65 y 80 años, que de comprobarse la hipótesis que maneja, resultará revolucionario. Apunta a que las enfermedades asociadas al envejecimiento como los problemas cardiovasculares, ataques cerebrales y otros se pueden retrasar en bloque.

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En el estudio, en el que se invertirán 70 millones de dólares, se les dará a la mitad de las personas un fármaco que se utiliza para controlar la diábetes en la sangre, mientras que a la otra mitad no se les dará nada.

El fármaco, llamado metformina, en pruebas en animales está relacionado a mayor longevidad y menos casos de enfermedades asociadas al envejecimiento. Barzilai supone que de resultar positiva la investigación, se abrirán puertas a uno de los mayores sueños de la humanidad: vivir más tiempo de manera saludable. #Ciencia #Antiage