A casi 40 años del nacimiento del primer "bébe de probeta", la ciencia da a conocer importantes avances sobre la reproducción en laboratorio, que aportarán valiosos beneficios para los millones de casos de infertilidad que se presentan alrederor del planeta.

Fue el 25 de julio de 1978 cuando el mundo se sacudió al conocer del nacimiento de Louise Brown, el primer ser humano en ser concebida fuera del útero de una mujer. Las técnicas de Fecundación In Vitro (FIV) desarrolladas en el Reino Unido por el doctor Robert G. Edwards - quien recibió el premio Nobel de Medicina - permitieron que una pareja estéril procreara una hija, al implantarse en la matriz de Lesley Brown un óvulo de ella fecundado por el esperma de su esposo en el laboratorio del Hospital general de Lancanshire, muy cercano a la ciudad de Manchester.

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Pero la historia de como el hombre ha intentado influir en la reproducción de plantas, animales y humanos es más antigua; en materia de reproducción humana hay evidencia de que tanto los antiguos Griegos como los Romanos intentaron algunos procedimientos para ayudar a parejas no fértiles a tener hijos.

La primera vez que se logró una fecundación artificial en seres humanos fue en 1790 cuando el doctor escocés John Hunter logró, con una jeringa caliente, transportar semen de un hombre que padecía una malformación en el pene, a la vagina de su esposa, la que nueve meses después tuvo a un hijo perfectamente normal.

Los avances en la investigación de la inseminación artificial dieron lugar a la creación de técnicas para lograr lo que hoy conocemos como clonación, es decir la reproducción de un solo individuo en la que heredará todo su material genético a su descendiente, es decir, que no hay intercambio de material genético entre dos individuos, o sea una reproducción asexuada.

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Aunque este tipo de reproducción se da de manera natural en varias especies de plantas y animales, es en el campo de la reproducción humana donde se dan más interrogantes, porque es un área donde tendría múltiples aplicaciones que amenazan valores morales, ideologías o creencias religiosas, amén de provocar fuertes debates éticos.

Aunque los avances han provenido, más que nada, de la investigación en la clonación de animales, fue el 5 de julio de 1996 cuando el mundo se volvió a asombrar, al conocerse que de nuevo médicos ingleses habían logrado clonar por primera vez la oveja, Dolly, lo que evidenció los avances en el manejo en el laboratorio de material genético y como habían avanzado las técnicas de "reprogramación" celular.

Hoy en día existe una floreciente industria de clonación de animales por todo el mundo, pero la investigación y experimentación de la #Clonación humana han sido prohibidas en gran parte del planeta. Los avances de la reprogramación celular permitirán crear células madre de varias partes del cuerpo de una persona en el futuro.

Luego de que a finales del año pasado se diera a conocer que científicos japoneses habían logrado que naciera una rata sana, a partir de células de piel de otra rata - reprogramadas para convertirse en óvulos y esperma - los científicos y público en general le dan vuelo a su imaginación sobre todas las posibles aplicaciones que estos descubrimientos tendrían en la evolución humana.

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Las aplicaciones que han impulsado las investigaciones por todo el mundo tienen que ver más con la recuperación de especies extintas, dada la facilidad para obtener células de piel recuperadas o preservadas de dichas especies (como el tigre de Tasmania, o el mamut) que con aplicaciones en seres humanos. Aunque cuando se cuestiona a los especialistas en genética, señalan que con esto sería posible que mujeres con problemas de fertilidad desarrollaran óvulos a partir de células de su piel, sin tener que esperar a extraerlos de los ovarios, o que una sola persona proporcionara tanto el óvulo como el esperma que se unirán para crear un ser humano, una especie de nueva clonación. Algunos han señalado que las parejas homosexuales podrían concebir hijos, que compartirían material genético de ambos padres.

Otros científicos han conjeturado que, en alrededor de 20 años - cuando se encuentre desarrollada la tecnología para lograr esta forma de reproducción en humanos - podría darse lo que han llamado el "síndrome Brad Pitt" en que una persona podría obtener de una u otra forma una muestra de la piel de una celebridad, ya sea para clonarlo o tener un hijo de esa persona. #Fecundación artificial #ADN