Qué pensaría si le dijera que es posible ingerir, sin peligro, una bolsa plástica disuelta en un vaso con agua. Seguramente no me creería. El biólogo Kevin Kumala lo hizo para demostrar que las bolsas fabricadas a base de almidón de #yuca no son tóxicas.

Exceso de residuos plásticos

Kumala nació en Bali, Indonesia, y con los años evidenció como el exceso de residuos plásticos se convirtió en un problema grave en las costas de esta ciudad. Con la idea de conseguir una solución más rápida que convencer al planeta de abrazar el reciclaje, invirtió 10 años para producir una bolsa, con características similares a las plásticas, pero derivada de un proceso industrial que usa la yuca como materia prima.

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Según el biólogo indonesio, estas bolsas se degradan en un máximo de 100 días, no son tóxicas, tienen una resistencia similar a las convencionales, se disuelven en el agua y pueden fabricarse utilizando el equipamiento industrial existente.

Otros utensilios biodegradables

La producción de una bolsa con esta tecnología cuesta al rededor de 5 centavos de dólar, lo que representa algo más del doble de una tradicional. No obstante parece ser viable, al menos en Indonesia, debido a la alta producción de yuca que anualmente cultivan en ese país asiático.

Debido a la aceptación de su invento, Kevin Kumala inició un emprendimiento que produce, con materiales biodegradables, artículos que originalmente suelen ser de #plástico. Cubiertos, vasos, envases para café líquido, cajas para alimentos, incluso popotes (pitillos o pajillas) se fabrican con fécula de maíz (maicena), incluso con caña de azúcar procesada.

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Exceso de plástico en el mundo

Debido al uso desmedido de productos desechables que involucran plástico en su producción, países como Colombia aplican desde fecha reciente un impuesto a las bolsas plásticas, procurando desacelerar su uso. En México por ejemplo, se ha popularizado el uso de las bolsas verdes, que no son plásticas y cuyo costo de venta sirve para apoyar la causa del reciclaje y la separación de desechos sólidos.

No obstante, el manejo de desechos plásticos no es un problema sólo de Indonesia, sino mundial. Según un informe de 2016, elaborado por la Fundación Ellen MacArthur: "Si la humanidad no se detiene, para el año 2050 el plástico presente en el océano pesará el doble que los peces que allí habitan". Así que pagar un poco más por una bolsa que no dañe el ambiente puede ser una salida de corto plazo, mientras la humanidad entiende que agotar las materias primas sólo terminará con el fin de la raza. #biodegradable