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Siempre hemos sabido que nuestro país se encuentra en una zona sísmica porque en el territorio sobre el que se asienta #México confluyen cinco placas tectónicas; se trata de las placas de Cocos, de Norteamérica, del Pacífico, de Rivera y del Caribe. Aunque hemos aprendido a vivir con esta realidad, lo que me causa pavor es la cercanía de las fechas entre los últimos dos #Terremotos y la intensidad tan alta de ellos.

Primer terremoto el 7 de septiembre

Ocurrido a las 23:49:18 hora local del jueves 7 de septiembre, tuvo una magnitud de 8,2 grados en la escala de Richter; el epicentro se ubicó en el golfo de Tehuantepec, 137 kilómetros al suroeste de Pijijiapan, Chiapas, y a 69.7 km de profundidad.

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​¡Es el terremoto más fuerte registrado en México desde el terremoto de Jalisco-Colima de 1932!​ Varios municipios de Chiapas sufrieron derrumbes importantes, pero fue en Juchitán donde el pueblo quedó totalmente devastado, pues se derrumbó el Palacio Municipal y quedaron inhabitables más de seis mil viviendas; el número de damnificados es inmensa. Cuando los mexicanos nos estábamos uniendo para ayudar a los estados de Oaxaca y Chiapas nos horrorizamos con el tan cercano episodio natural.

Segundo terremoto el 19 de septiembre

Este terremoto fue un movimiento telúrico registrado a las 13:14, hora local del martes 19 de septiembre [VIDEO]. Tuvo una magnitud de 7.1 grados en la escala de Richter; su epicentro se localizó 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, en el Estado de Morelos, en la zona fronteriza con el Estado de Puebla y a 5 kilómetros de San Juan Raboso, Puebla.​ ¡El sismo ocurrió apenas diez días después del terremoto de Chiapas!

Esa situación es la que me llena de temor

Aunque los medios de comunicación han inundado la red con la coincidencia del terremoto del 19 de septiembre con el que vivió hace 32 años la CDMX, yo no creo que esta situación sea un mensaje apocalíptico ni el aviso de que se vaya a acabar el mundo.

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Simplemente pienso que si el segundo terremoto es réplica del primero fue demasiado fuerte y destructiva, pues derrumbó por lo menos 20 edificios en la capital mexicana (incluyendo una escuela particular con niños adentro), también derrumbó edificios muy viejos de Puebla y Oaxaca -incluyendo porciones de iglesias y monasterios-. Yo sé que la solución sería mejorar la infraestructura de las edificaciones más viejas del país, pero conociendo cómo se manejan aquí las cosas esa es una solución imposible de llevar a cabo; y mientras tanto la población seguimos corriendo peligro "for ever". Desde 1900 hemos tenido en México 34 terremotos y la situación sigue igual, no se me hace justo.