Ha sido un verano lleno de fenómenos extremos en cuanto a tormentas se trata. En México, además del terremoto, varias perturbaciones meteorológicas han amenazado con causar estragos en territorio mexicano. Irma, Harvey, Norma, Max, son algunos de ellos. Sin embargo, Max pasó de ser un huracán (con mucha potencia) y se convirtió en una #tormenta tropical al momento de tocar el suelo mexicano. El pasado jueves llegó a la parte sur del Pacífico mexicano y provocó solamente lluvias fuertes en la zona turística de Acapulco. Una vez entró en el estado de Guerrero, Max fue clasificado como tormenta tropical. No se presentaron daños materiales en las zonas en las que el ojo de Max tocó tierra, ya que eran áreas poco pobladas.

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Héctor Astudillo, gobernador del estado Guerrero advirtió igualmente a la población de las fuertes precipitaciones que se registrarían durante la noche del jueves. Las autoridades locales trabajaron intensamente para crear un canal en el que las aguas fluyeran hacia el mar, y así poder evitar inundaciones. Igualmente, el Centro Nacional de Huracanes mexicano difundió un comunicado en el que le pedía los habitantes de Zihuatanejo y Punta Maldonado que estuvieran alertas antes de las lluvias y evitaran poner en riesgo sus vidas. #México