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Diversos análisis arrojados tras los terremotos [VIDEO] registrados el 7 de septiembre con epicentro en las costas de Chiapas y el del 19 de septiembre con epicentro entre Puebla y Morelos, no han establecido una posible relación.

La revista británica "Nature" publicó en días recientes un artículo en el que se expone que si bien la presencia de grandes movimientos telúricos pueden aumentar el riesgo a largo plazo de la actividad sísmica transfiriendo el estrés dentro de la corteza terrestre a fallas geológicas adyacentes, por ahora no es posible establecer si ambos sismos están vinculados.

Dicha transferencia de estrés suele ocurrir únicamente en un radio de tres a cuatro veces la longitud de la ruptura de la falla original, declaró Gavin Hayes, experto sismólogo del Servicio Geológico de Estados Unidos, sin embargo, el sismo del 7 de septiembre se dio a unos 100 kilómetros de profundidad de las costas de Chiapas, lo que ubica al del 19 de septiembre 650 kilómetros fuera de la zona de influencia.

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En la publicación también se expone que el sismo del martes 19 puede ser una muestra de activación dinámica en el que las ondas sísmicas de ondulación hacia el exterior afectan las fallas sísmicas de una forma más acelerada, por lo que se pueden dar a distancias más largas, al contrario que lo que se presenta en los fenómenos de transferencia de tensión estática, sin embargo, esta activación suele presentarse en cuestión de horas o quizás un par de días una vez que se presenta el temblor inicial por lo que es difícil explicarlo para estos dos siniestros.

Por su parte, Eric Fielding, geofísico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) en Pasadena, California; explica que se han levantado imágenes de radar satelital de las zonas afectadas con el propósito de detectar cambios en el nivel del suelo con el propósito de detectar la posible ruta de transferencia de estrés geológico después de los terremotos.

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Otras aportaciones científicas

La revista norteamericana Science también ha publicado sus primeros reportes entorno a los sismos ocurridos en territorio mexicano, en los que se manifiestan que el sismo del 7 de septiembre ya contaba con antecedentes, ya que se tenían registros de actividad sísmica relevante a lo largo de 100 años, por lo que esta zona era considerada como la "hermana menor" de la brecha ubicada en Guerrero [VIDEO], una de las más estudiadas por ser la que originó el #Terremoto en 1985, esto según el geofísico e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Vlad Menea quien también agregó que se debe detectar qué parte de la brecha de Tehuantepec se liberó durante el terremoto del 7 de septiembre.

Por su parte, el Instituto Tecnólogico de California, a través de la sismóloga Joann Stock, externa que el origen del primer sismo fue poco usual, ya que la ruptura se presentó 70 kilómetros más al fondo de la interfaz entre la coalisión de la placa de Cocos y la Norteamericana, subiendo para detenerse a unos kilómetros de profundidad, por lo que puede que no se trate de la misma falla existente en la brecha de Tehuentepec.

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Ante todos los estudios preliminares respecto a los terremotos ocurridos, Vladimir Kostoglodov, sismólogo de la UNAM, convoca a todos los especialistas alrededor del mundo que deseen estudiar estos fenómenos, provean de todos los datos posible para estudiar y detectar las posibles secuelas que pudieran ocurrir en otras zonas con condiciones similares en otras regiones, lo que significaría una aportación con gran valor. #terremoto México #fuerzamexico