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La vida es increíble, se manifiesta en una gran variedad de organismos, desde aquellos que podemos ver a simple vista, hasta aquellos que son invisibles para el ojo humano. La realidad es que existen seres #microscópicos que habitan en nuestras casas, los encontramos en los muebles, en objetos, en el suelo, en alimentos, en ropa, en utensilios e incluso residen en nuestro cuerpo. Es el caso de los ácaros, microorganismos que conviven con nosotros y han habitado el planeta por más de 400 millones de años.

Los ácaros tienen más tiempo viviendo en la Tierra que nosotros y se han identificado al menos 48 mil especies, una cifra mínima en relación con el total que existe.

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Gracias a los microscopios podemos conocer más acerca de ellos, involucrarnos y comprender su importancia, así como reconocer que su apariencia es desagradable, pero infinitamente sorprendente, pues son resistentes y se adaptan fácilmente a diversos ambientes.

La evolución de la vida sobre la Tierra ha permitido que muchas especies sobrevivan, gracias a las adaptaciones que poseen los seres vivos. Los ácaros son criaturas maravillosas que existen desde inicios del período devónico, sobreviven a climas muy calientes o muy fríos, son invertebrados extremadamente exitosos. Existen muchas especies de ácaros, sin embargo, los que más resaltan son los ácaros del polvo doméstico, Dermatophagoides pteronyssinus, de la familia Pyroglyphidae.

¿Peligrosos o no?

Este tipo de ácaros viven en nuestras casas y se alimenta de piel humana muerta, un alimento constante por los millones de células muertas que perdemos al día de manera natural; por lo tanto, nuestro hogar es un ambiente estable del que no huirán.

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El ácaro del polvo doméstico es muy pequeño, logra medir 400 micrómetros de largo por 300 micrómetros de alto aproximadamente, es altamente fértil ya que pone cientos de huevos al reproducirse, además de que es resistente a temperaturas que van de los 0°C hasta más de los 60°C.

Viven principalmente en los muebles, cortinas, alfombras, colchones y peluches; en general son inofensivos, pero sus deshechos y restos de cadáveres pueden provocar reacciones alérgicas en algunas personas, tales como: escurrimiento nasal, urticaria, inflamación de párpados, picazón en los ojos, asma, entre otros. De tal manera, que la tecnología se ha dado a la tarea de desarrollar múltiples productos para eliminar a los ácaros del polvo.

Un dato curioso, "si tu almohada tiene más de 2 años, el 10% de su peso proviene de los ácaros y sus excrementos". Así que, imagina dormir cada noche sobre 2 millones de ácaros carroñeros dispersos por todo el colchón y ser tú el banquete principal. Es claro que no son nuestros enemigos, simplemente no todos pueden convivir tan fácil con ellos. #ácaros