Una falla geológica localizada en la costa del océano pacífico presenta características y comportamientos muy similares a la que ocasionó el terremoto del 2011 en Japón, aseguró María Teresa Ramírez, académica del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México y especialista en fenómenos sismológicos y tsunamis.

Señaló que el terremoto que en aquel entonces azotó al país del sol naciente (con magnitud de 9.0 en la escala Ritcher) abrió un nuevo panorama en cuanto a la investigación de este tipo de acontecimientos, al descubrirse que puede darse una ruptura inesperada del estrato superficial de las fallas, ocasionando sacudidas de grandes dimensiones.

Detalló que toda megafalla está comprendida por dos partes. Mientras una permanece estática acumulando energía, la otra se mantiene en movimiento, liberándola. No obstante, cuando ocurrió el movimiento sísmico en Japón, ambos segmentos tuvieron actividad simultánea, debido, precisamente, a la fractura de su capa exterior, lo que derivó en la catástrofe.

Por ello, subrayó la importancia de monitorear constantemente la zona de subducción del pacifico mexicano -es, decir, el área donde se encuentran las placas tectónicas frente a frente y se acomodan unas por debajo de otras gradualmente­­­-, ya que, si se desplazara como un solo bloque, es muy factible que se dé un temblor con proporciones similares al de Japón.

En este sentido, resaltó la importancia de concientizar a la población acerca de las medidas de preventivas en caso de que se presenten sismos de fuerza considerable, e indicó el papel preponderante que juega la paleosimología (estudio de la historia de los temblores y tusamis) en la creación de planes de contingencia más efectivos.

Manifestó que gracias a las investigaciones en la materia se han obtenido datos acerca de sucesos trascendentes en siglos anteriores. Por ejemplo, hoy se sabe que en 1932 aconteció un sismo de 8.2 grados en Jalisco. También se tienen registros de un tsunami ocurrido en 1787, que sepultó seis kilómetros de tierra en la costa oaxaqueña.

Aclaró que si bien con esta información no se pueden hacer predicciones exactas, sí es factible tratar de establecer periodos aproximados en los que se repiten eventos geológicos de gran impacto. #Investigación Científica