Luego del descontento, y tras la tala de 855 árboles en Río Mixcoac para el deprimido vehicular en su cruce con Insurgentes, personal de la Secretaría del Medio Ambiente capitalino inició la prometida reforestación de los primeros 29 de los más de mil árboles que proyecta plantar en total con la obra culminada. Menos mal, pues aunque aún es temprano para que nos conste la restitución total del arbolado, la tala de uno solo sonó a ecocidio en una ciudad con altos índices de contaminación.

En ese entonces, además de verse obligados a "disculpar las molestias que esto les ocasiona", los vecinos recibieron como justificación una desafortunada declaración de la titular de la dependencia, Tanya Müller, quien pareció minimizar la tala argumentando que 70% de los árboles presentaba "plaga de muérdago que mata a las especies", y los restantes eran "eucaliptos que se convierten en un problema durante la temporada de lluvias".

Y sí, su argumento elevó la molestia, sonando a la indiferencia en la que encontró la mejor oportunidad de 'librar a los vecinos' de un problema ecológico que no se atendió mientras los árboles maduraron, y que ahora la obra y la tala vendrían a solucionar. ¿Por qué hasta entonces ella refutó el estado y posible daño que acarrearían los árboles en cuestión? Objetar lo anterior a destiempo pareció más bien una salida rápida, como la que en teoría se planea obtener con el túnel de más de un kilómetro en Río Mixcoac.

No conformes con la promesa de reforestación, organizaciones civiles y vecinos de la delegación Benito Juárez presentaron denuncias ante la Profepa por impacto ambiental, exigiendo a su vez un dictamen técnico para determinar si la tala se justificó o si se pudo evitar modificando el proyecto.

Ante las protestas, el jefe de gobierno del DF Miguel Ángel Mancera intervino para aclarar que los trabajos no continuarían en la zona donde se talaron árboles "hasta que los vecinos estén perfectamente informados". Eso sí, la idea es explicar los beneficios de la obra aunque eso no significa que ésta podría suspenderse de manera definitiva.

Cierto, todos nos beneficiaremos del túnel a la larga, y seguramente la urgencia de desahogar el tránsito en esa área justificaría el polvo, el ruido y los cortes viales durante al menos 22 meses. Pero el engorro por intentar transitar la vía no se aminora con el impacto ambiental que conllevan los trabajos, mucho menos so pretexto de una tala de árboles supuestamente problemáticos. Van 29, faltan al menos 826. Disculparemos las molestias que esto nos ocasiona mientras llevamos la cuenta. #Manifestaciones #Ecología #Crónica Ciudad de México