Lunes por la mañana. Un tuit de aviso que decía lo siguiente: "Para quien salga de casa después de los 8 de la mañana se encontrará con una sorpresa". Así, la capital mexicana padeció la protesta de taxistas tradicionales a lo largo y ancho de sus más importantes avenidas, en contra de las aplicaciones de transporte privado, entre las que destaca Uber.

Como ya sucedió en ciudades como Madrid, Berlín e urbes importantes de Estados Unidos, en México la aplicación Uber poco a poco se está apoderando de la movilidad en ciudades como la capital del país, Monterrey o Tijuana.

Con un servicio seguro, tarifa fija (sin sorpresas), unidades en buen estado y conductores seleccionados bajo un buen control de calidad, Uber le está ganando la partida a los taxistas tradicionales, los cuales presentan diversas irregularidades, malos tratos a los clientes, cobros excesivos, tarifas a conveniencia y hasta complicidad en actos delictivos.

Gran parte del estado actual de los gremios de taxistas tradicionales es responsabilidad del gobierno. Los requisitos para conducir una unidad en la Ciudad de México son excesivos, burocráticos, engorrosos, caros, pero sobretodo un nido de corrupción y extorsiones en contra de los operadores de toda la vida.

Los cambios de cromática en promedio cada cinco años, el doble "Hoy no Circula", las renovaciones de licencia cada tres años, la revista y verificación vehicular, son cargas muy pesadas para operadores comunes que buscan sustento y pagar sus cuentas.

Otro problema que existe en lo gremios de taxistas mexicanos es que son carne de cañón a nivel político. Partidos como el PRI, el PRD o más recientemente Morena se han aprovechado de gremios de taxistas, siendo utilizados como grupo de presión para la obtención de concesiones políticas o privilegios que poco tienen que ver con el buen servicio y la modernización de los taxis.

La protesta de los taxistas ha tenido el rechazo generalizado de la sociedad, ya que en lugar de privilegiar el diálogo se han dedicado a ejercer presión colapsando el tránsito en las principales avenidas. Hoy los usuarios están más informados y han respondido en redes sociales con su apoyo a Uber con etiquetas como #UberSeQueda #TodosConUber y otros parecidos.

Esperemos que el Gobierno del Distrito Federal de una solución pronta a esta situación. Tiene la oportunidad histórica de arrancar de raíz el problema de las mafias de taxistas, de regularizar a los piratas y abrir paso a una sana competencia con elementos tecnológicos, que vendría muy bien al maltrecho transporte de la Ciudad de México. #Crónica Ciudad de México #Política Ciudad de México