Gran chasco se llevaron los del sol azteca pensando que ganarían de todas, todas en la capital del país, repartiendo una que otra delegación al PAN y al PRI.

¿Por qué? Por la sencilla razón de que se le puede considerar como el regreso más espectacular de la historia desde que Lázaro se levantó de la tumba, pues AMLO era considerado como un auténtico cadáver político, que se supo rehacer así mismo; llevó a su lado a un grupo incondicional de políticos afines a su forma de pensar y mediante alianzas diabólicas y en lo oscurito, logró posicionar a Morena, su nueva organización política, como una fuerza a considerar para dentro de tres años en el Distrito Federal.

Muy pocos tomaron con seriedad la fundación de Morena por AMLO luego de su salida del PRD y no era para menos: El tabasqueño había dilapidado su capital político después del mega plantón que organizó en Reforma luego de las elecciones del 2006 y su “Presidencia Legítima” que era una auténtica burla para los mexicanos. Terminó de gastar lo poco que le quedaba de credibilidad cuando traicionó a la izquierda mexicana al necear con ser otra vez candidato a “La Grande” en el 2012, dejando fuera, con engaños, al que era el verdadero candidato poderoso que tenían las izquierdas para darle batalla a Enrique Peña Nieto: Marcelo Ebrard.

Ahí comenzó la debacle del PRD y la muerte política de AMLO, pero también, su renacer, por irónico que esto parezca. El Mesías Tropical, sabedor de que el PRD ya no era la plataforma idónea para alcanzar sus megalómanos sueños de ser Presidente de la República y mucho menos lo serían los partidos paleros del sol azteca, el PT y Movimiento Ciudadano, al tabasqueño se le ocurrió la genial, pero poco original idea, de crear su propio partido, donde él y sólo él sería el rey, dios, amo y señor total de una agrupación política hecha a su medida.

Alianzas non santas

Pero no se crea usted que por sí sólo AMLO logró el milagro de derrotar al PRD en el Distrito Federal. Dicen que en el mundo de la política hay que aliarse hasta con el diablo para llegar a dónde uno quiere ir y para el Mesías Tropical esto es una realidad.

Para el tabasqueño es normal el que se le llene la boca para decir que en su partido no hay cabida para los corruptos, pero no tiene el menor empacho en usar a gente del PRD (René Bejarano, “El Señor de las Ligas” y su clientela) y del PRI (Cuauhtémoc Gutiérrez, sí, ese al que la “vocera oficial” de AMLO, Carmen Aristegui denunció, con pruebas más chuecas que una curva de pista de carreras) para que operaran en su favor en la capital, demostrando que en esto de la polaca las fidelidades partidistas no son más que un espejismo de los ilusos.

Gracias a esas alianzas que AMLO no promociona (es político, no tonto) le arrebató al PRD posiciones vitales tanto en jefaturas delegacionales y en la Asamblea Legislativa local, que de otra manera no hubiera podido lograr de no aliarse con aquellos a quienes en público degrada y llama corruptos y mafiosos, pero a puertas cerradas no duda en recurrir para obtener posiciones, privilegios, así como puestos para su partido político.

Ingenuos son aquellos que votaron por su partido, cuando fue él mismo quien “mandó al diablo las instituciones” luego de su berrinche del 2006 y ahora vive gracias a esas mismas instituciones a las que despreció y mandó mucho al carajo.

Ingenuos son aquellos que no se preguntan de qué ha vivido AMLO y de dónde ha sacado el dinero para su “campaña eterna” alrededor del país entre 2006-2012 y hasta que el INE le dio entrada a su engendro Morena.

Ingenuos son aquellos quienes no ven cómo AMLO explota ante los ojos de todos, el fervor de los mexicanos, al llamar a su partido político Morena, en clara alusión a la llamada patrona de México, sí la Virgen de Guadalupe, a quienes los católicos del país llaman cariñosamente, la “morenita”.

El llamado milagro de Morena y AMLO en el DF no es otra cosa que una serie de corruptelas, clientelismo político de la peor clase y alianzas que demuestran que más pronto cae un hablador que un cojo. #Política Ciudad de México