Una de las cosas que nos indican el nivel de presión política y social en el que se encuentra el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, es sin lugar a dudas su determinación de solicitar la renuncia de todo su gabinete luego de la tremenda paliza que recibieron por parte del AMLO y Morena en las elecciones intermedias de hace apenas un mes.

Pero esa decisión no sólo obedece a los resultados electorales, sino al tremendo caos en el cual se ha convertido la Ciudad de México luego de los desastrosos regímenes de AMLO y Marcelo Ebrard, quienes a fuerza de buscar ser candidatos presidenciales del PRD, usaron no sólo el capital político sino también el capital económico del gobierno, para realizar magnas obras y programas sociales que sólo benefician a las clientelas políticas del PRD, olvidándose alegremente de los capitalinos que viven y pagan impuestos a una ciudad que poco a poco ha caído en el desorden y en el mal funcionamiento.

No es difícil darse cuenta que cada vez que llueve, aunque sea poco, la ciudad no sólo se desquicia a nivel tráfico vehicular, sino que se forman verdaderas lagunas en avenidas y calles. Cada vez vemos más construcciones de edificios, tanto para oficinas y departamentos, en zonas donde antes o había un basurero o terrenos baldíos. La pregunta que salta es ¿cómo se otorgaron dichos permisos? Peor aún, en una ciudad con problemas para el abastecimiento de agua, ¿pensaron en cómo solucionar ese "pequeño" problema?

No hablemos del metro y el general del transporte público y concesionado en la ciudad, que es otro problema que cualquier ciudadano puede dar cuenta, desde las malas condiciones de su operación hasta los problemas de asaltos cometidos en estos medios de transporte.

La corrupción a nivel de las delegaciones parece un verdadero cuento de horror. ¿A poco de verdad usted es de los que piensan que los delegados nada tienen que ver con los ambulantes? ¿De dónde creen usted, amigo lector, que salen los "permisos" para que se coloquen sobre las aceras?

Mancera quiere hacer una limpia en su gabinete buscando quedar limpio él. Busca dar un golpe mediático para seguir en la carrera rumbo al 2018. Busca engañar a la ciudadanía queriendo dar la imagen de un mandatario con poder de mando y autoridad. En breve, busca que sus últimos tres años de gobierno lo catapulten como un serio aspirante a la candidatura presidencial por parte del PRD.

Sin embargo, necesita Mancera ir más allá de la mera remoción de sus subordinados, necesita cambiar él también. Debe, por principio de cuentas, olvidarse en este momento de buscar ir por la "grande" en tres años. Necesita primero resolver, aunque sea en una mínima cantidad, los cientos de problemas que aquejan a aquellos que lo castigaron en las urnas hace un mes: La ciudadanía que paga impuestos.

Y no necesita ir muy lejos para probarlo. Para empezar debe aplicar la ley con la mafia del CNTE para evitar que desquicien no sólo la ciudad con sus marchas, sino obligarlos con la ley en la mano, a levantar sus plantones que tantos millones le cuestan a los comercios de la capital. Ese puro acto de legalidad le ganaría muchos adeptos y recuperaría otros tantos que perdió por sus errores de conducción de la ciudad.

El reto más grande de Mancera es lidiar con una Asamblea Legislativa del DF dominada por Morena y cuya voz es la del AMLO. El Mesías Tropical le hará pasar malos ratos. La percepción de la ciudadanía debe ser que él está trabajando para ellos y no para el PRD. #Política Ciudad de México