Todos decimos estar hartos de este país. Recibimos diariamente la inconsecuente lluvia de malas noticias: corrupción, asesinatos, crisis, tragos amargos. A veces, depende del humor del momento, reaccionamos con exclamaciones airadas en redes sociales; otras quizá nuestro descontento alcance para unirnos a alguna marcha; incluso llegamos pensar en irnos del país; en el mejor de los casos puede acontecer que se nos ocurra una idea, algo para cambiar las cosas, una cosa al menos, aunque parezca pequeña.

Así surgió el Taller Participativo Barrial, organización no lucrativa que trabaja  para mejorar y empoderar los espacios urbanos de la Ciudad de México, especialmente en la Colonia Roma.  Ricardo Nurko y Andrés Rubio, dos colaboradores del proyecto, relatan cómo esta idea comenzó a gestarse a partir del descontento social.

“Esto comenzó en el contexto de las marchas por los 43 (desaparecidos en Ayotzinapa) y diversas asambleas que se estaban haciendo en las colonias con la intención de ver qué ideas salían para participar más en comunidad. Así conocí a Ricardo, él me invitó a otra reunión en donde estaba Romita (Romita mi amor)”, recuerda Andrés Rubio, arquitecto egresado de la UNAM.

“Creemos que una de las líneas de acción, después de lo de Ayotzinapa, es romper la apatía que tenemos como mexicanos, de pensar que lo que pasa afuera de mi puerta ya no soy yo; al contrario, lo que pasa afuera también me involucra y no podemos esperar que de arriba se den las cosas, si no empezamos a hacer algo nosotros”, recalcó Ricardo Nurko, también arquitecto y catedrático de la UNAM, quien agregó también que no se trata solo de trabajar con los espacios públicos.

“También hay que hacer construcción de conciencia, esta apatía que se tiene es por falta de conciencia. Hay chispazos y se vuelven a apagar; entonces debemos tener un continuo quehacer, porque las cosas no van a llegar así nada más”.

Taller Participativo Barrial comenzó a trabajar desde finales del 2014. El primer lugar donde intervinieron fue el Parque Circular Morelia, actualmente se encuentran haciendo lo mismo en el Jardín Pushkin y en el futuro tienen planeado trabajar también en parques de bolsillo (espacios públicos pequeños, de entre 200 y 300 metros cuadrados).

“Este proyecto nace para rescatar los espacios públicos y reactivarlos de una manera cultural y como espacios de entretenimiento. La idea es básicamente esa: recuperar el espacio público y empoderar a la sociedad. Es importante que la ciudadanía se empodere de su espacio”, señaló Ricardo Nurko.

“Es importante la participación de la gente, con el objetivo de que el espacio público sea un verdadero espacio que fomente convivencia y diálogo seguro entre la gente, para que surjan otro tipo de acciones que México necesite”, indicó por su parte Andrés Rubio.

Además de Andrés y Ricardo, el Taller Participativo Barrial  lo conforman Alejandro Quintanilla, Alan Pereira, Guillermo Bernal y Carina Arvizu; quienes también cuentan con el apoyo de más de 10 estudiantes y especialistas en arquitectura y urbanismo. Trabajan también en colaboración con otros grupos y organizaciones como: Romita Mi Amor, Espacio Progresista, Universidad de Londres, Casa de la cultura Romita y vecinos de la zona. #Solidaridad #Sociedad Ciudad de México