Segundo Tiempo: pretemporda 2015-16

Pedro Jiménez, Vicepresidente del equipo, está sentado en una banca a un costado de la cancha del Estadio ‘Palillo’ Martínez. Me habla de un barrio cercano a Las Águilas, en la Álvaro Obregón, donde ni él se atreve a entrar a pesar de ser vecino cercano. Lo describe como un lugar con calles estrechas, escaleras, barrancas, callejones sin salida. Ahí, me dice, asaltan a cualquiera pues no hay ni para dónde correr. De ahí viene uno de sus jugadores, afirma, pero como lo ven pasar con su pans del equipo lo respetan, no le hacen nada, hasta lo saludan y le desean suerte, porque ya es alguien: un futbolista profesional.   

Los integrantes de Ángeles de la Ciudad se benefician no sólo por la oportunidad de jugar futbol a nivel profesional y salir de un entorno en el cual probablemente terminarían en la delincuencia o la drogadicción; también reciben equipamiento deportivo, comidas, una tarjeta de gratuidad para usar el transporte público del DF y una beca mensual de 800 pesos. Parece poco, pero para algunos es todo.

Las lesiones son comunes. Un joven que sufrió un desgarre en el muslo izquierdo habla con Pedro. Le explica que no se puso las inyecciones que le recetó la doctora del equipo porque no tenía para comprarlas. Cuestan cuarenta pesos. Pedro le pregunta con franqueza si de verdad no tiene para comprarlas. Él dice que no, aclara que con la beca de 800 pesos apenas puede cubrir sus gastos y los de su madre. El Vicepresidente del equipo le ofrece pagar él las inyecciones, le pide que cuando tenga ese tipo de problemas pida ayuda sin pena.

Mientras platico con Pedro los integrantes del equipo entrenan, fallan numerosas oportunidades de gol, comenten muchos errores. Desde la banca Pedro se lamenta, desde el centro de la cancha el ‘Pareja’ esta otra vez ‘encabronado’. En las tres temporadas que ha jugado hasta ahora el equipo en Tercera División, siempre ha clasificado a Liguilla, a la cual acceden sólo 32 de los más de 200 equipos que compiten en esta categoría. Sin embargo, confiesa Pedro, es difícil porque no hay continuidad, cada año pierden más de la mitad del equipo y tienen que buscar nuevos jugadores.

Se lamenta un poco, pero reconoce que es parte de la función de este proyecto. Muchos de sus jugadores salen para jugar en otros equipos donde ya les pagan, aquí mismo en tercera división o en segunda. ‘Pareja’ también admite que es un problema, pero a la vez le satisface pensar que cada año hay nuevos chavos que tienen la oportunidad de salir de sus barrios, olvidare un poco de los problemas y encontrar en el futbol una opción para cambiar de vida.

‘Chiapas’ está ahora en Tabasco, me comenta Pedro y sonríe por la dicotomía geográfica de la afirmación. Él y otro jugador que estaba la temporada pasada con los Ángeles juegan ahora en un equipo de provincia de la misma división, pero donde ya les pagan y viven en una casa club. Otro ex jugador de los Ángeles está ahora con Necaxa en la Liga de Ascenso y uno más, el portero Óscar Morales, emigró a Europa, donde juega en la segunda división de Finlandia.

Por eso en mayo se hicieron visorias para buscar nuevos talentos. ‘Pareja’ confiesa que usualmente le llegan un montón de chavos con sus papas porque son estos últimos quienes realmente tienen el sueño de que sus hijos sean futbolistas. “Pero luego los chavos no traen nada y pues los exponen a una lesión o algo”, afirma el técnico de Ángeles de la Ciudad.

El próximo torneo está por empezar. El domingo 6 de septiembre el equipo debuta contra los Alebrijes. Pero esta vez el ‘Pareja’ y Pedro temen no poder alcanzar los logros de campañas anteriores, pues les faltan jugadores de relevo de buena calidad. Lo dicen preocupados, quieren presionar a sus jugadores. No se trata solo de un juego, buscan llevarlos a su mejor nivel. La exigencia en los entrenamientos es alta, pero en realidad para el ‘Pareja’ es más importante formar personas íntegras, no sólo futbolistas del montón, “de esos ya hay muchos”. #Crónica Ciudad de México #Deportes Aguascalientes #Sociedad Ciudad de México