Por Mitzi Vera / @mitzmariann

Debajo del cielo nublado cual día triste, a las 11.30 de la mañana comienzan a llegar a 'El Ángel' diferentes contingentes tales como 'Atenco' y 'El feminista', además de jóvenes y padres de familia con sus hijos. Aquí no importa la clase social o la procedencia, solo interesa alzar la voz, pues se ha cumplido un año de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa y los tres caídos esa noche lluviosa del 26 de septiembre de 2014.

A tu alrededor aprecias a los manifestantes preparándose para el recorrido, de 'El Ángel' a 'El Zócalo Capitalino'. Pronto se unirán los padres de los 43, quienes vienen en camino desde el 'Auditorio Nacional' debido a que granaderos no les permitieron comenzar el recorrido en 'Los Pinos'. También se acerca el contingente de los maestros y detrás de ellos, estudiantes de instituciones como: la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, el Colegio de México, entre otras.

Después de hora y media, en las modernistas calles del Paseo de la Reforma se escucha a coro: "Ayotzinapa vive, la lucha sigue y sigue"; próximo destino: el 'Anti monumento' en Bucareli. Ya ahí la madre de uno de los estudiantes desaparecidos comienza a pasar lista en honor a cada una de las víctimas, mientras los asistentes responden: "con vida lo queremos".

Tláloc se hace presente, grita eufórico a contratiempo de los marchistas, deja caer gotas frías y espesas, las instalaciones del periódico 'Excélsior' son grafiteadas por tres personas vestidas de negro: dos hombres y una chica, quienes escriben: "No me pidas ser indiferente, esto es una lucha entre la verdad y la justicia". Las agresiones a reporteros comienzan, un sujeto canoso, de labios delgados y cola de caballo les grita: "vendidos" a los comunicadores que documentan el recorrido.

Las piernas se tensan, comienzan a hormiguear: la meta se aproxima; el olor a tierra mojada y el sudor por el acercamiento entre los manifestantes se hacen una mezcla homogénea. Los paraguas de diferentes tonalidades adornan las calles del Centro Histórico, bajo la consigna: "vivos se los llevaron, vivos los queremos".

Ya en El Zócalo, los padres de las víctimas aseguran que no descansarán hasta encontrar a sus hijos, con vida.

Uno de los pequeños que acompaña a sus padres no puede ocultar sus inquietudes: -¿por qué estamos aquí?, menciona con su aguda voz.

-Es el #DíaDelaIndiganción,  así se le nombró al 26 de septiembre con motivo a la desaparición forzada de los 43 normalistas y los tres fallecidos, en Iguala, Guerrero, indica su padre con voz tierna, para que la explicación no suene tan fría.

Cómo explicarle a ese pequeño lleno de vida que:

Pese a un año de los atentados, se ha caído la 'verdad histórica' de la Procuraduría General de la República. Para los familiares de los 43, la indignación no solo es un día, es cada hora, cada minuto que pasan sin mirar o abrazar a sus hijos, sin darles los buenos días, y decir: -Que te vaya bien en la escuela, querido.

¿Cómo evadir la pregunta, para no responder que en México tachan como delincuentes a los estudiantes de las Normales Rurales, cuando son jóvenes de escasos recursos con el sueño de ser maestros?

Que alrededor del mundo se manifiestan y además de los familiares de las víctimas, el cielo llora porque nos faltan 26 mil personas, las cuales han desaparecido en lo que va del año. #Manifestaciones #Crónica Ciudad de México