Uno de los compromisos del #Gobierno con los vecinos de diferentes colonias por las cuales atraviesa la línea 12, fue evitar que las salidas de las estaciones se convirtieran en nichos de comercio ambulante, como sucede en todas las estaciones del Metro. Derivado de dicha obligación el gobierno intentó limpiar también la entrada de Mixcoac de la línea 7. Lo consiguió por espacio de un año, nada más.

Al principio fueron remolcados todos los locales. Primero del lado de Patriotismo, con lo cual muchos se aglutinaron del otro lado, por Revolución; pero más tarde fueron también removidos de esta parte. Un feliz día de 2013 amaneció toda la zona del metro Mixcoac vacía de puestos ambulantes.  Algunos de los puesteros optaron por instalarse nuevamente pero ahora sobre mesas de plástico en la cuales atienden solo por las mañanas, para dejar el espacio despejado antes del mediodía. Pero conforme transcurrió el tiempo, comenzaron a regresar varios locales, uno por uno, primero aisladamente.

Durante el proceso de elecciones varios de estos puestos lucieron mantas de diversos partidos políticos, con lo cual dejaron en claro cómo o por qué habían regresado los ambulantes a este lugar. Actualmente la entrada del metro en la línea 7 está nuevamente llena de puestos fijos de ambulantes (valga la contradicción). A un costado derecho de la entrada a la estación, luce una pequeña placa de la delegación Benito Juárez, la cual presume de un lugar “limpio de ambulantaje”. La misma es de utilidad para amarrar los lazos con los cuales sostienen una lona amarilla que ayuda para tapar del sol a los comensales de los dos puestos de tacos ahí instalados.   

No todos regresaron, eso esta claro. Esta por ejemplo una señora que vende jugos en su mesa, antes tenía un puesto figo, pero no pudo recuperarlo como todos los demás. Desde su mesa de plástico mira recelosa el nuevo puesto de los chicles, ahora fijo nuevamente, que instalan frente a ella. Algo no quiso dar, un contacto le falto, o quizá un voto.

Las obras quizá fueron pensadas para beneficio de los ciudadanos, pero su construcción deja de lado la opinión e intereses de los más afectados, los vecinos de la zona. Quizá el puente de Revolución sirva para quienes usan vehículo y van de paso por la zona, pero quienes viven en Mixcoac sufren abajo del puente, las consecuencias de la disminución de carriles, con un exceso de tráfico, ruido y smog.

La línea 12 significó un importante conexión en la red de transporte público que solucionó temporalmente los problemas de traslado de sur oriente a sur poniente de muchas personas; pero fue eso, solo temporal, pues apenas unos meses después de inaugurada la mitad de la línea fue cerrada por problemas con los trenes y las vías. Hasta la fecha no se vislumbra cuándo volverá a funcionar por completo toda la línea.

La construcción de esta nueva línea trago consigo la inversión de numerosas empresas inmobiliarias que comenzaron a construir edificios departamentales al por mayor. Esto ha hecho que suba el valor económico de la zona, pero también perjudicó en la perdida de varios edificios antiguos, algunos de ellos supuestamente protegidos por ser patrimonio, pero que finalmente fueron derribados para dar paso a nuevos  complejos departamentales.

Dos años después de terminadas las obras del Metro, cuando parecía que finalmente la zona comenzaría a recuperar su calma y circulación, comenzaron las construcciones del conocido Deprimido Mixcoac.  El nombre del proyecto, en alusión a los pasos vehiculares subterráneos (deprimidos) que correrán sobre Rio Mixcoac, parase hacer eco del sentimiento de los vecinos de esta zona. Así estamos: deprimidos. #Política Ciudad de México #Sociedad Ciudad de México