por Mitzi Vera/ @mitzmariann

Cinco de noviembre a las dos de la tarde, el calor está a tope y la sed aparece. Es el día de la Marcha del Millón de Máscaras, con motivo al nacimiento de Anonymous. Jóvenes y personas adultas comienzan a llegar al punto de encuentro: el Monumento a la Revolución.

Luego de cuatro horas es momento de partir; misteriosos como se caracterizan no dicen hacia dónde se dirigen, solo caminan con la bandera negra en alto mientras cantan consignas en honor a los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero. Al llegar al Paseo de la Reforma basta con una mirada entre los marchistas para saber qué harán: impedir el paso a los conductores.

De inmediato se acercan oficiales de tránsito para frustrar el recorrido pacífico; sin embargo, no fue obstáculo para los asistentes. Los automovilistas tocan el claxon enfadados, atrás de ellos suena una ambulancia. Los Anonymous se organizan para que esta pase sin problema.

En el otro carril transita un Turibús, los extranjeros que lo abordan muestran solidaridad y apoyo hacia el movimiento con señas y aplausos, mientras el recorrido termina en el Ángel de Independencia. ¡Misión cumplida!

Las consignas siguen: "Anonymous nunca muere". #Crónica Ciudad de México