El embajador de Alemania en #México, Viktor Elbling, fue víctima de la delincuencia en la ciudad más vigilada, que presume de tener muchas cámaras de video para el control de los actos delictivos.

 

Dos bicicletas, la primera de ellas de su propiedad marca Colnago, con un valor de cuarenta mil pesos y la de su acompañante una Mercurio de un costo que ronda los diez mil pesos, fueron los “vehículos” que les fueron robados cuando los dejaron estacionados en la explanada del Palacio de las Bellas Artes, en pleno centro histórico del Ciudad de México.

 

El embajador y su acompañante dejaron sus bicicletas con candados de alta seguridad, sin embargo cuando regresaron, dos horas después, las unidades ya no estaban en sus lugares ya que se les habían llevado alguna persona que tiene la experiencia suficiente como para violar dos cadenas de acero y no ser visto por las cámaras de seguridad. Ni Flash es capaz de tan audaz movimiento sin ser detectado.

 

Una vez más la sociedad solo puede ver con tristeza, como nadie está a salvo de los malandrines que rondan en la ciudad y que ni la más alta tecnología puede funcionar si detrás de ellas no hay servicio técnico adecuado a los sistemas de vigilancia, así como personal capacitado que realmente esté en su lugar de trabajo observando lo que acontece en las calles de la ciudad.

 

Aunque cabe aclarar que en otras ocasiones si han funcionado adecuadamente los sistemas de vigilancia, desafortunadamente en esta ocasión el señor embajador, tuvo que regresarse en uber, taxi, o en el cómodo metro y seguramente compró algunos discos piratas para llevarse un recuerdo a su residencia.

 

Las autoridades hacen campaña permanente para el uso de la bicicleta como medio de transporte, sin embargo la ciudadanía no formará parte de ese cambio de ideología de movimiento, mientras no existan las condiciones adecuadas de seguridad tanto para circular en los carriles confinados para ellos, como de hurto de sus unidades ya que aunque la bicicleta puede ser un medio de transporte económico de adquirir, existen personas que hacen un gran esfuerzo por adquirir alguna de ellas, como para que en un minuto una persona desconocida e “invisible” se las lleve sin temor a ser detenido ni consignado al Ministerio Público.

 

Lo hemos comentado aquí en repetidas ocasiones, si las autoridades quieren que la ciudadanía actúe como una sociedad de primer mundo, los servicios deben de estar igualmente funcionando a esos niveles de calidad. #Gobierno #Política Ciudad de México