España es un país en el que la consideración de la mujer respecto al hombre es de absoluta paridad, pero solo hasta que hay que demostrarlo con hechos, que es cuando la cosa se pone mucho menos paritaria. Cuando se anunció el nombramiento de Gala León (directora deportiva de la Federación Española de tenis) por parte de José Luis Escañuela (presidente de la Federación Española de tenis) como nueva capitana del equipo de Copa Davis hubo un enorme revuelo. Para quien no lo sepa, la Copa Davis es un campeonato en el que solo participan equipos masculinos (la versión femenina sería la Copa Federación). Esto implica que bajo su mando estarán los mejores jugadores españoles en activo.

La mayor parte de las reacciones en este sentido desde fuera de la Federación han sido mayoritariamente negativas y muchos han calificado el nombramiento de erróneo o precipitado. Tanto ha sido el revuelo que incluso José Luis Escañuela ha manifestado este lunes, en la sintonía de Radio Marca, que se trata de algo temporal. "Es una decisión provisional. Quizá siga o quizá no". Traducido a castellano viejo sería algo así como "voy a ver si en una semana las agua se tranquilizan y si no cambio de idea no sea que las ostias me caigan a mi". Otra declaración destacable fue la de Tomás Carbonell, un ex-jugador que calificó el nombramiento de "provocación" e incluso añadió que "aceptar este cargo es algo suicida" hablando de Gala León.

Así de primeras me parece destacable que nadie aceptase esta designación y, aunque muchos dan razones deportivas y de falta de experiencia, tiene un cierto olorcillo machista el que sea precisamente esta mujer quién reciba tantas críticas cuando otros capitanes con una experiencia como entrenadores muy baja fueran aceptados con toda naturalidad.

Por supuesto hay quien habla claro y sin cortapisas, como por ejemplo Toni Nadal. Entre las declaraciones del tío de Rafael Nadal se incluyen la siguiente palabras "No es por ir contra ella, pero siempre que se pueda debe ser un hombre (quien capitanee el equipo de Copa Davis)". ¿De verdad es tanta la dificultad añadida para un grupo de tenistas de élite ganar una ronda de Copa Davis si los capitanea una mujer? Yo no lo veo.