Todos los indicios parecen señalar hacia el mismo lugar. Alonso abandona la escudería Ferrari para buscar pastos más verdes en los que intentar demostrar que su talento no es solo teórico. Esto es así en gran medida porque la escudería Ferrari ha sido incapaz de ofrecerle al asturiano un coche con el que poder luchar por algún campeonato.

Sin embargo no todo es el coche en las diferencias entre el equipo Ferrari y el piloto asturiano. Existen otras razones por las que la relación entre ambos ha ido de mal en peor. Ferrari ha ido llevando la relación con su piloto estrella cada vez más al límite a lo largo de estos años y el piloto a acabado por entender que no merecía la pena permanecer en el equipo.

La primera de ellas sería la carrera de Abu Dhabi de 2010. Esta es sin duda la mejor temporada de Ferrari con Alonso a los mandos de uno de sus coches. No era un gran bólido pero al menos consiguió mantener el tipo y llegar a la última de las carreras con la suficiente cantidad de puntos como para que el asturiano pudiera al menos soñar con llegar a subirse al primer cajón del campeonato de mundo.

Sin embargo en una sola noche todo el trabajo de un año acabó en nada. Alonso solo debía ser cuarto en una carrera en la que esto resultaba más que probable, pero el equipo decidió jugar con fuego. A pesar de que el equipo Red Bull estaba claramente apostando por la victoria del alemán Sebastian Vettel, el equipo italiano decidió marcar a Mark Webber y copiar su estrategia, lo que unido a una configuración enormemente conservadora dejó a Alonso completamente imposibilitado de lograr el título al quedar abandonado en medio del tráfico en una carrera para olvidar. Alonso acabó séptimo.

Sin embargo el joven piloto decidió salir en defensa de Ferrari, al que consideraba un gran equipo. Aún era joven y algo inocente. Fue el primer paso de la larga marcha de Ferrari hasta acabar con la paciencia de Alonso y que el piloto decidiera que era mejor emigrar. Desde luego el primer año no fue un buen comienzo.