Fernando Alonso está en este momento en un punto crítico de su carrera. Poco falta ya para cumplir una década desde su último campeonato del mundo y no ha logrado siquiera competir. Ha sufrido la travesía por el desierto y ha tenido que ver como sus oponentes corrían más que él a pesar de saber todos que era el mejor piloto de la parrilla. Sencillamente no es posible competir en formula uno a los mandos de un utilitario.

En ocasiones parecía que Alonso estaba en su vuelta triunfal, iba tan lento que podría haber saludado al público mientras pasaba. Ni Renault ni Ferrari le ofrecieron un coche de garantías. Ahora ha llegado el momento de elegir una última vez y esta vez la apuesta es a todo o nada, no existen más oportunidades. La escudería con la que corra el año que viene es muy posible que sea la que vea los mejores años de su carrera y debe ser competitiva.

A no ser que firme un contrato por un año o permanezca el que le queda de contrato en Ferrari, cualquier cambio de escudería le llevaría directamente hasta el final de sus años buenos y si no elige la correcta los pasará mirando desde la primera fila como otros ganan los campeonatos que por habilidad le corresponderían a él.

Ahora ha decidido empezar a hablar del día de mañana. “Mi futuro ya está claro o al menos lo está en mi mente desde hace ya unos meses. Ahora estamos cerrando todo, no queda mucho ya por hacer en estos momentos. Pero hay que tener paciencia, hay que esperar un poco más. No puedo decir nada hasta que el asunto esté completamente cerrado, pero es algo bueno”. Según parece la escudería McLaren está muy cerca. Sin embargo se encuentra con el problema de que ahora mismo McLaren no está bien situado en la mente de Fernando Alonso, pues no deja de ser la escudería que le contrato para que hiciera de secundario de un novato que acabó por tirar a la basura el campeonato en las dos últimas carreras, una de ellas aparcando el coche en la hierba.

Llega el momento de la verdad y Alonso se la juega a todo o nada.