La escudería Ferrari es una de las grandes escuderías de todos los tiempos. Es la escudería que mayor cantidad de grandes premios ha disputado, el que más grandes premios a ganado y el que mayor cantidad de campeonatos del mundo ha obtenido. Además es la escudería más longeva de la historia de este deporte.

Este es un pasado que pesa en cualquiera. La presión de hacer honor al nombre de una escudería con tanto prestigio es un enorme peso en la espalda de todo el equipo. Se trata de un equipo del que se espera lo mejor, un equipo en el que cualquier cosa que no sea la victoria se puede considerar un fracaso estrepitoso. El segundo puesto es, para ellos, el primer puesto entre los perdedores. Nada que no sea la victoria merece la pena.

Con este ambiente en una escudería es normal que un cuarto puesto, no llegar siquiera a estar en el podium, resulta algo impensable. No está en el ADN de este equipo mirar desde la grada. Sin embargo estos están siendo unos años en los que no solo no se logra ganar sino que se empieza a tomar por costumbre perder. Ya no es solo la habilidad del grupo, es también la actitud. Ya no se tiene por objetivo la victoria, al menos no si se miran las decisiones tomadas. En estos años se han visto demasiadas decisiones que demostraban que no se tenía en mente el campeonato y la victoria y eso no es bueno para el legado Ferrari.

En estos momentos se encuentran cuartos, sin demasiadas posibilidades de alcanzar el tercer puesto con facilidad. Ya no depende de ellos mismos, al menos en la situación actual. Ya no es solo una cuestión de obtener buenos resultados, empieza a convertirse en una cuestión de que otros fallen estrepitosamente.

Ahora se ha traído a la gira americana un buen puñado de mejoras para poder obtener buenos resultados y esperar los malos resultados de otros. Sin embargo, aún tenemos que comprobar si el espíritu de lucha que hizo grande a un equipo de leyenda es transversal o solo es una capa en la superficie. Austin puede ser el principio de una nueva época o la confirmación del fin del espíritu Ferrari. El asfalto dirá este fin de semana.