La temporada 2007 en McLaren es posiblemente una de las más célebres por la situación tan absurda que se produjo en el equipo. Todos estaban esperando que ese año la escudería británica lograse el título de constructores y el de pilotos al contar con un coche competitivo y con el piloto con más talento de toda la parrilla. Nada podía detener a la escudería salvo la propia escudería. Lo malo es que la escudería decidió pararse a sí misma.

Ese año habían contratado al mejor piloto de la parrilla y tenían a un excelente escudero para hacerle la cobertura. Lo malo es que ambos eran españoles y no quedaba bien que en un equipo británico con tanta historia se dijera a las claras que no solo no apostaban por su propia cantera sino que además estaban apostando por la cantera de un país que hasta la llegada de Alonso no había tenido a ningún piloto dentro de la élite.

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Con estas premisas decidieron traer al primer equipo a un novato sin experiencia en la fórmula 1 y sin conocimientos de los entresijos de ese campeonato. Toda su experiencia procedía de las categorías inferiores. Además le dieron galones de campeón y el permiso para competir contra su compañero sin ningún tipo de limitaciones y el liderato tácito del equipo junto a Fernando Alonso.

Lógicamente el chaval acabó muy subido y adoptó patente de corso para jugar contra su compañero y perjudicarle con tal de ganarle carreras. Daba igual el campeonato de pilotos, daba igual el campeonato de constructores, era más importante que ganase él que la victoria del equipo.

Posteriormente el campeonato siguió por los mismos derroteros, con un novato líder del mundial pero sin las tablas para conseguir concretarlo.

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En dos carreras acabó por tirar el campeonato al ceder en las dos últimas carreras diecisiete puntos de dieciséis que tenía de ventaja sobre su principal rival fuera de la escudería. Estamos hablando de una época donde el ganador obtenía diez puntos, con lo que al piloto británico le hubiera servido acabar cuarto en una de las dos carreras para lograr ser campeón del mundo o, al menos, que solo pudiera serlo un piloto de McLaren, pero Hamilton sencillamente no estaba preparado para soportar la presión y acabó perdiendo el campeonato.

Quedó claro que McLaren había tirado el campeonato por no apostar por la experiencia y querer fijarse más en el pasaporte que en el piloto.

Ahora Hamilton ha cambiado, no se doblará y eso se lo ha advertido a su compañero de equipo. Desde luego es un piloto con mayor experiencia.

Sin embargo sigue sin entender que la palabra equipo tiene un significado distinto a la palabra yo, y eso puede ser un problema.