La actual situación de la liga de baloncesto americana se parece preocupantemente a una olla a presión a punto de estallar. Todos están de acuerdo en que no están de acuerdo y todos exigen una cantidad cada vez mayor de un pastel que día a día se reduce por los mordiscos que le dan.

Hace unos días surgió un nuevo contrato de televisión que permitiría, teóricamente, llegar a obtener cantidades mucho mayores de dinero a cada una de las franquicias que actualmente participan en la liga, lo que en un principio parece permitir un ascenso en el nivel salarial de los jugadores que en ella compiten. Sin embargo esa opinión no es compartida por los propietarios, que tienen una visión distinta de la situación. Como muchos sabréis, en la NBA existen lo que se llama contratos garantizados, que implican que, sea cual sea el desempeño de un jugador recibirá el dinero estipulado. Eso quiere decir que, incluso lesionándose al día siguiente de firmar con contrato y no pudiendo jugar más partidos, seguiría recibiendo integro el dinero acordado.

Los propietarios consideran que esa es una obligación en ambas direcciones. Del mismo modo que un equipo no puede descolgarse de un contrato aunque el jugador no aporte lo que cobra, tampoco un equipo tiene que subir los sueldos al subir los ingresos. Si un jugador quiere más dinero que acepte que si las cosas le vienen mal dadas se queda sin sueldo. No se puede tener un sueldo variable solo para poder subirlo.

La opinión de Kevin Durant es otra. "No creo que eso tenga sentido. ¿Dejar de tener la ficha garantizada? No, no lo creo. ¿Por qué haríamos eso? Sólo porque se nos ha pedido... No voy a hablar de esto, al menos por el momento", destaca el MVP de la temporada pasada. Palabras medidas, pero que ratifican la brecha abierta entre las superestrellas y los dueños de las franquicias de la Liga. Para justificarse, Durant esgrime que los jugadores de primer nivel aportan un plus económico para las ciudades y las franquicias en las que juegan superior al dinero que reciben.

En este caso es evidente que Kevin Durant no conoce el concepto de plusvalía. Se le ha contratado porque aporta más de lo que recibe en tanto esté en forma. Si un equipo pensase que va a aportar menos de lo que se le paga no se le contrataría, los equipos profesionales de baloncesto no son casas de beneficencia para ricos.