Kobe Bryant es uno de los mejores jugadores de la actual liga de baloncesto profesional de Estados Unidos. Es el jugador franquicia de uno de los mejores equipos de la historia de la liga, aunque ahora mismo la franquicia no esté pasando por su mejor momento. Es, posiblemente, uno de los grandes escoltas que actualmente pasean su buen hacer por las canchas del país de las barras y estrellas. Y, además, es uno de los jugadores mejor pagados de la NBA.

En los próximos dos años cobrará alrededor de cuarenta y ocho millones de dólares de sueldo. Asunto aparte serán sus retribuciones publicitarias y sus negocios fuera de la cancha.

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Sin embargo, considera que la percepción que se tiene de los sueldos de los jugadores resulta parcial y engañosa dado lo que muchos de los participantes en esta liga obtienen de ella.

Expresaba esta opinión en Twitter, tras el anuncio del nuevo contrato para las retransmisiones de la temporada y los playoffs entre la liga y varias multinacionales del sector, entre las que podemos contar a Disney, que inyectará a la competición cifras que rondan los veinticuatro mil millones de dólares en los próximos once años. Respecto a esto, el jugador ha dicho lo siguiente: "Los jugadores están alentados por el nuevo convenio para cobrar menos y ganar o correr el riesgo de ser llamados egoístas o desagradecidos, mientras la NBA firma un nuevo acuerdo televisivo por miles de millones".

En opinión del propio jugador, el valor de cada jugador y el sueldo que se le debe pagar lo marca el valor de mercado de cada uno. Si un equipo está dispuesto a remunerar a alguien con veinticuatro millones en un solo año será porque es capaz de generarlos para el equipo, o no se los pagarían.

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Esto resulta evidente para cualquiera. Una franquicia de la liga profesional de baloncesto no es una organización benéfica que se dedique a repartir billetes de cien dólares. Cada uno de los dólares que se entrega a un jugador están remunerados para la empresa en un valor superior o no se pagarían. Parece que ningún jugador está dispuesto a reducir su nómina mientras los dueños de los equipos se reparten los beneficios.