Ferrari se ha ganado con el tiempo la situación actual de la relación con Fernando Alonso. El mejor piloto de la actual parrilla ha sido paciente con un equipo que le ha demostrado no estar a la altura.

En primer lugar tenemos el escándalo de 2011. En esta temporada el piloto asturiano tuvo que sufrir un inicio de temporada en el que unos difusores soplados de ilegales características montados en el Red Bull llevaron a Vettel a ganar cinco carreras y quedar segundo en dos de las primeras siete carreras del año. Tras esto La FIA movió ficha y decidió prohibirlos.

El año iba mal pero al menos se podía esperar una recuperación.

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Sin embargo Ferrari apoyó que estos difusores fueran legalizados en un movimiento sin ningún tipo de sentido que abrió de par en par las puertas de la victoria del piloto alemán. Nadie entendió este movimiento y Alonso empezó a ver que esta escudería no era la que aparecía en los libros de automovilismo.

El siguiente año vimos como Alonso tenía que presenciar como se le escapaba otro mundial por la desidia de su equipo. En Interlagos y luchando por el mundial Vettel realizó un adelantamiento ilegal con banderas amarillas. Ferrari, a pesar de ser conscientes de ello, dejaron pasar el hecho que acabó llevando a la victoria final del alemán en el campeonato. Las redes sociales lograron provocar la protesta de Ferrari ante la FIA, pero ya era tarde.

El siguiente año, de nuevo, Ferrari decidió que lo de ganar campeonatos no iba con ellos.

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En este caso fueron los neumáticos. La temporada empezó con problemas para Red Bull al no adaptarse a las nuevas gomas. La solución que propuso fue volver a los del año anterior. Para sorpresa de todos, Alonso el primero, Ferrari aceptó a pesar de que ellos corrían más rápido con las gomas del año en curso. De nuevo, Vettel ganó.

Sin embargo si algo tiene Ferrari es fama que ser una escudería con gran habilidad para los motores. Pero el nuevo motor turbo no fue lo suyo y de nuevo a sido un desastre. Alonso decidió que era hora de emigrar y presionó a la escudería. Esta respondió de nuevo con otro movimiento de gran inteligencia y dejó claro a Alonso que no le querían fichando a Vettel para el año siguiente.

Puede que Ferrari haya tenido mala suerte con los coches. Puede que hayan sido años malos para la escudería. Pero Alonso se va, en primer lugar, porque la escudería no ha sabido demostrar lo que vale. Puedes tener años malos y puedes tener años buenos, pero si no sabes apoyar a tu piloto no mereces poner el símbolo de Ferrari en el lateral del coche.