El jugador uruguayo Luis Suárez se hizo muy famoso en el mundial de fútbol más reciente por hincarle el diente al jugador de la selección italiana Giorgio Chielini. Por dicha acción recibió una sanción de cuatro meses, que se cumplía el sábado, justo a tiempo para enfrentarse en su campo al eterno rival de Barcelona.

Mucho se esperaba del estreno en partido oficial de Luis Suárez, especialmente dado que sería en el Santiago Bernabeu, campo del Real Madrid. Sin embargo, la actuación del jugador fue decepcionante, pues no logró demostrar las razones de su fichaje por un club que aspira, al menos teóricamente, a ganar muchos títulos.

Los poco más de ochenta millones de euros que pagó el club blaugrana daban a entender que sería un revulsivo en un partido que se esperaba competido. Por el contrario, la actuación de Luis Suárez fue, en el mejor de los casos, muy poco inspirada. Sus pases se quedaron en pequeños intentos de llegar a algo y solo las dos asistencias de gol salvaron la noche para el uruguayo. El esfuerzo de sus compañeros para hacer brillar a un jugador que claramente está muy falto de competitividad para un partido de máximo nivel resultaron en un juego lento y trabado.

En esta primera ocasión el jugador uruguayo resultó más una carga que una ayuda para sus compañeros. Los jugadores del Real Madrid no tuvieron que preocuparse excesivamente por un jugador al que le faltó ser mucho más incisivo y tratar de incomodar mucho más a una defensa que tenía en el jugador blaugrana más un aliado que un enemigo. Sus incorporaciones al ataque resultaron inocentes y no pudo aportar demasiado más allá de los pases de gol.

En definitiva, este fue un partido en el que Luis Suárez no fue el gran jugador por el que se pagaron 81 millones de euros. El jugador sencillamente no está preparado para este nivel de competición. Puede que en unas semanas veamos al gran jugador que muchos saben que se esconde tras la mala fama del uruguayo. Sin embargo, hasta entonces tenemos que quedarnos con un jugador que no vale lo que se pagó por él.